Mortalidad infantil: en 2016 fallecieron 36 bebes más que el año anterior

Mortalidad infantil: en 2016 fallecieron 36 bebes más que el año anterior

Por Fabiola Czubaj
El año pasado murieron 36 bebes más que en 2015 en la ciudad, lo que se traduce en un aumento de la mortalidad infantil respecto del que fue el valor histórico más bajo de ese indicador porteño en más de una década.
Aunque las causas se conocerán recién en la segunda mitad del año, luego de un análisis que hará la Red de Neonatología del Ministerio de Salud a finales del mes que viene, los funcionarios anticiparon ayer que “seguramente se mantendrán las del año anterior”: la prematurez, el bajo peso al nacer, las infecciones y las malformaciones congénitas (cardíacas, neurológicas y digestivas). Fue durante una presentación junto con Unicef Argentina.
En 2015, la mortalidad infantil alcanzó su menor valor histórico: ese año fallecieron seis menores de un año por cada 1000 que nacieron con vida. Es decir, un total de 246 bebes, comparado con 337 decesos en 2014, cuando la tasa anual se marcó en 7,9 por cada 1000 nacidos vivos.
El año pasado se registraron 282 defunciones de menores de 12 meses, a razón de 7,2 por cada 1000 nacidos vivos en las maternidades públicas y privadas porteñas. También hubo menos nacimientos: 38.840, en comparación con los 40.913 de 2015.
“La mortalidad infantil es un indicador muy importante en salud pública porque describe aspectos de la salud de la madre y el niño que son muy sensibles. Más allá de los números, este indicador está descendiendo desde 2011: se mantiene por debajo de 8/1000 desde hace mucho tiempo y ahora, en este trienio, es de 7/1000, lo que significa que estamos por debajo del trienio anterior”, explicó Ana Bou Pérez, ministra de Salud de la ciudad.
La funcionaria atribuyó el uso de los trienios para comparar la tasa de mortalidad infantil con “una mirada más real” de la salud de la madre y el bebe. Y, de acuerdo con Unicef Argentina, sirve para “atemperar las fluctuaciones anuales”.

El primer mes
Ariel Golubicki, jefe del Departamento Materno-Infantil del Ministerio de Salud, explicó que el 75% de las muertes antes del primer año de vida ocurre durante los 28 días posteriores al parto. El 51% de esos casos, antes de los seis días de vida.
La zona de más alto riesgo en los embarazos que se cursan es el sur de la Capital. La mayoría de los casos se concentran en familias que habitan las comunas 1, 4, 8 y 9, donde se encuentran barrios vulnerables en cuanto al acceso a agua segura -entre otros servicios esenciales- y al embarazo adolescente.
La ministra de Desarrollo Humano y Hábitat porteña, Guadalupe Tagliaferri, señaló que, además de mejorar esas áreas con la urbanización de villas, intensificarán la promoción de los controles médicos a las embarazadas.
En rigor, Unicef Argentina recomendó mediante un informe sobre el descenso de la mortalidad infantil de 2015 que los mencionados ministerios interactúen aún más para avanzar. “La incidencia que tienen la edad, la escolarización, los ingresos, el lugar de residencia, la red de servicios sanitarios, el transporte, la cobertura sanitaria, los obstáculos al acceso, entre otros, deben ser observados de manera exhaustiva y relacionarlos con cada caso de muerte”, se indicó.
Máximo Diosque, consultor de Unicef a cargo de la evaluación técnica que le solicitó el gobierno porteño a la entidad, advirtió que “haber alcanzado [ciertos] niveles de mortalidad infantil no garantiza su sustentabilidad. La ciudad está con un nivel tan bajo que va a ser difícil seguir bajándolo”. En efecto, la tasa local está sensiblemente por debajo de la media nacional, que en 2015 fue de 9,7.
El análisis incluyó la información del Departamento Materno-Infantil, el área de Estadísticas de la Ciudad y entrevistas con funcionarios de distintas áreas de Salud y Desarrollo Humano, así como con profesionales de la salud. Las conclusiones atribuyen la baja de la mortalidad infantil de registrada en 2015 respecto de 2014 a la organización de la atención de acuerdo con el riesgo potencial de cada embarazada y a una mejoría de la calidad y la oferta de los servicios sanitarios, según detalló el pediatra Diosque.
También destacó el trabajo en la atención de los recién nacidos de acuerdo con el nivel de riesgo entre los 28 y los 364 días de vida (período posnatal), las mejoras edilicias, de equipamiento y de los recursos humanos en los hospitales, incluida la incorporación de 200 enfermeras.
Dado que en la ciudad ocurre un alto porcentaje de nacimientos y muertes de bebes de mujeres de otras provincias, en especial de Buenos Aires, que puede superar el 40%, Diosque identificó “inequidades” en los resultados sanitarios que dependen de si se trata de un residente o no y de si la atención fue en el sector público o privado.
LA NACION