Una vaca produce leche “maternizada”

Una vaca produce leche “maternizada”

Por Nora Bär
Después de meses de pruebas y contrapruebas, no quedan dudas: en la Argentina pasta la única vaquita de raza Jersey del mundo capaz de segregar dos proteínas humanas en su leche. Este resonante logro biotecnológico ya es realidad en un campo de la estación experimental que el INTA posee en Balcarce.
Rosita ISA, como se bautizó a esta ternera verdaderamente extraordinaria, se obtuvo gracias a un avance local en las técnicas de ingeniería genética: investigadores del INTA y de la Universidad de San Martín (Unsam) lograron insertar los dos genes humanos que dirigen la síntesis de la lisozima y la lactoferrina en un solo sitio del genoma bovino, de modo que se expresaran únicamente en la glándula mamaria.
“Veníamos haciendo estudios preliminares y todo apuntaba a que las cosas marchaban bien -cuenta Adrián Mutto, biotecnólogo del Instituto de Investigaciones Biotecnológicas (IIB) de la Unsam-, pero estábamos inquietos y sentíamos una gran presión por el impacto que había tenido el anuncio del año pasado [cuando nació Rosita]. Esto es biología y no matemática: que finalmente las proteínas se expresaran en la leche no dependía solamente de que hubiéramos hecho bien nuestro trabajo…”
Para constatar sus inusuales capacidades, ISA, que según sus cuidadores es una vaquita muy mimada y está algo excedida de peso (ya llegó a los 350 kilos), tiene apenas un año y dos meses, pero fue inducida a iniciar la lactación antes de lo habitual con un tratamiento hormonal.
“Normalmente, un bovino debería tener la primera cría a los 26 meses -explica Nicolás Mucci, médico veterinario del INTA, oriundo de General Dorrego y posgraduado en producción animal en la Universidad de Mar del Plata-. Pero decidimos inducirla artificialmente simulando la última etapa de la gestación para que produjera leche sin haber parido porque necesitábamos verificar que esos dos genes expresaban correctamente las proteínas en la leche, algo que hasta ahora sólo habíamos podido verificar en células de glándula mamaria de ratón.”
El último 4 de junio, los científicos enfrentaron la leche “maternizada” con anticuerpos muy específicos (monoclonales) contra las proteínas de interés. “¡Y estaban!”, se entusiasma Mutto.

Una idea brillante
La idea de producir leche “humanizada” fue planteada originalmente por el doctor Rodolfo Ugalde, una figura sobresaliente de la ciencia local y uno de los fundadores del IIB y del Instituto Tecnológico de Chascomús, ambos de la Unsam, fallecido hace poco más de dos años.
Mutto, Mucci y Germán Kaiser, este último oriundo de Bahía Blanca y también posgraduado en la Universidad de Mar del Plata, trabajaban juntos desde que, en 2005, Mutto se había acercado para que Mucci y Káiser lo asistieran con sus conocimientos en tecnología reproductiva, clonación y producción in vitro de embriones.
Fruto de una amistad que creció al ritmo del trabajo conjunto y se afianzó bajo el influjo de los desafíos, el trío de científicos decidió plasmar la idea de Ugalde no para reemplazar el vínculo madre-hijo durante la lactancia, sino para ayudar a complementarla en los casos de bebes que no tuvieran acceso a la leche de sus madres, e incluso para elevar el valor nutricional de la leche bovina.
“Los seres humanos somos los únicos que consumimos leche de otra especie, más allá de nuestro período de lactancia -dice Mutto-. Sin embargo, evolutivamente la leche de vaca se generó para alimentar a sus crías y hay quienes postulan que el salto entre especies podría estar en el origen de ciertas alergias o que incluso se asociaría con ciertos tumores. Nuestro objetivo fue desarrollar bovinos capaces de producir leche más parecida a la humana, ya que la leche de vaca casi no contiene lisozima y su lactoferrina no es activa en las personas.”
En la leche materna, esta última tiene propiedades antifúngicas, antibacteriales y antivirales, además de que impulsa la odontogénesis, y el desarrollo y la maduración de las células intestinales.
Pero para que el nuevo producto esté disponible en las góndolas serán necesarias “inversiones público-privadas y el desarrollo de un marco legal que ampare a los alimentos provenientes de animales genéticamente modificados”, indica el INTA en un comunicado.
Por otra parte, quedan muchos estudios por delante. Entre otras cosas, habrá que confirmar que la leche es activa y saludable para el consumo humano.
“Tenemos que caracterizarla desde el punto de vista estructural y funcional -detalla Mucci-. Hay que decodificar la secuencia de aminoácidos de ambas proteínas y para lo funcional seguramente iniciaremos estudios en ratones. Por lógica, los resultados deberían ser positivos, pero todo hay que corroborarlo con métodos científicos. Además, tenemos que medir la concentración de ambas proteínas.”
“Si esto se aprueba -añade Mutto-, lo bueno es que esta leche debería tener el mismo precio que la común, porque no habría que agregarle ningún otro proceso más que los usuales. Bastará con ordeñar a las vacas «humanizadas».”
LA NACION