El diseñador más copiado

El diseñador más copiado

Como la política o el arte, la moda también tiene escenarios centrales y espacios periféricos. Grandes capitales (New York, Paris, Milán) desde donde se impone tendencia y pequeñas culturas donde los creadores compiten en desigualdad de condiciones, con solo la frescura y el color local a su favor.
Por eso, que una pasarela periférica se abra paso entre los gigantes del mundo fashion y triunfe en las ciudades más importantes es siempre una buena noticia, que promete variedad y expansión al universo de las tendencias.
Es el caso del catalán Custodio Dalmau, más conocido por su marca “Custo Barcelona”, donde comparte diseño y producción con su hermano David. “Custo puso en valor la remera”, explica su amigo Benito Fernández, cliente y fan de sus “t-shirts” y buzos. Porque fue vendiendo remeras que los Dalmau entraron al mercado americano y lograron, a fines de los 90, subirse a la pasarela del Fashion Week de New York. “Colores más grafismo, ese es el ADN de nuestra marca”, explica Dalmau en Buenos Aires (donde estuvo para presentar su perfume).
Sus remeras, copiadas hasta el cansancio, adoradas por las celebrities, con espíritu surfer y colores estridentes fueron un éxito. “Un éxito basado en la diferenciación. Y hemos sido muy rigurosos con este concepto durante 30 años”, explica.
EL FUTURO. Con locales propios en las principales capitales, Custo saltó de su España natal al mundo com¬prendiendo las nuevas reglas de juego de la moda. “Lo que más ha cambiado en la moda en los 30 años que llevo en ella, es la industria”, explica. “De ser una industria creativa, de producto, en los 80; pasó a exigir, en los 90, tener una imagen. A partir del 2000 necesitas todo lo anterior pero además una logística de distribución muy efectiva para llegar a la mayor cantidad de mercados posibles”.
Vivir de la moda en el siglo XXI obliga a expandirse, a transformarse en un negocio global. Depender del mercado local, en estos tiempos, implica resignarse a la sobrevivencia. Hoy las colecciones de Custo Barcelona abarcan a la mujer, al hombre, los chicos y los accesorios. Además de remeras incluyen vestidos, tapados, buzos, pantalones, pañuelos y calleras siempre en colores de alto voltaje, imprimes y texturas de extrañas conjunciones. “Custo tiene muy buenas ideas”, cuenta Benito Fernández. “Por ejemplo, en Barcelona, tiene una tienda vintage donde se venden los modelos más exitosos de todas sus colecciones. Y en el Soho de New York, el outlet está a una cuadra de su local principal”.
Lamentablemente, es a través de las copias (que pueden verse infinitamente en Buenos Aires) que su estilo resulta reconocible en la Argentina. A la pregunta de por qué no tiene tienda en nuestro país, responde que es su deseo desde hace mucho tiempo, pero necesita un socio local. “El tema de la importación está muy complicado aquí”, explica.
Las vestuaristas de “Friends” y “Sex and the City” lo volvieron popular en los Estados Unidos. En España, lo consumen desde la princesa Letizia hasta Penélope Cruz. Por ahora, entre nosotros, solo lousan los que lo compran en el exterior. Pero promete regresar. E instalarse. Por supuesto, si Dios y Moreno lo permiten.
REVISTA NOTICIAS