Cómo sacarles una sonrisa a los personajes de la historia

Cómo sacarles una sonrisa a los personajes de la historia

Por Verónica Abdala
Ahí está José de San Martín. No es el que tantas veces representaron pinturas y dibujos y reprodujeron los libros de Historia: en ésta -la única imagen fotográfica que se conserva del Libertador, tomada en 1848, dos años antes de su muerte en París –no hay bravura en la mirada ni solemnidad; hay en cambio nobleza, hay discreción.
Es difícil calibrar desde el presente la repercusión que tuvo la invención de la fotografía, en 1839, y su difusión masiva en la década siguiente, pero lo cierto es revolucionó a un mundo en que la pintura había alcanzado un refinamiento sublime. Es que la fotogratía tenía posibilidades de registro inéditas hasta entonces. José de San Martín alcanzó a ser fotografiado en la vejez y éste es el retrato que integra una muestra de alto valor histórico, estético y patrimonial.
Se trata de una serie de reproducciones digitales de daguerrotipos de próceres e intelectuales como San Martín, Guillermo Brown, Juan Gregorio de Las Heras, Tomás Guido, Domingo F. Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, Justo José de Urquiza, Bartolomé Mitre, Esteban Echeverría y José Mármol. También hay personalidades como Mariquita Sánchez de Thompson o Manuelita Rosas.
La exposición, que puede verse, en principio hasta septiembre, en el Parque Lezama, también incluye un retrato de una negra esclava de la época de Rosas y dos de las fotos más tempranas de aborígenes tehuelches y pampas.
Los daguerrotipos, tomados entre 1840 y 1860, salen así de los museos, donde estaban confinados -el Museo Histórico Nacional y el Complejo “Enrique Udaondo”, de Luján-, para conquistar el espacio público: se exhiben al aire libre, en la esquina de Defensa y Brasil. Son quince paneles que contienen un total de veintiocho fotografías antiguas, en grandes ampliaciones.
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Luis Priamo, uno de los más importantes investigadores argentinos de fotografía antigua, es en buena parte responsable de la recuperación y exhibición de este material. Con el apoyo de la Fundación Antorchas inició, en 1992, un proyecto de puesta en valor de los primeros daguerrotipos argentinos y curó esta muestra que debe su relevancia no sólo a la antigüedad de las obras sino al lugar histórico de la mayoría de los retratados.
“Varios guerreros de la Independencia aparecen ya ancianos en las que, posiblemente, sean las únicas fotos que se conservan de ellos”, cuenta en su recorrida con Clarín. “Para la mayoría de nosotros, pertenecen a un mundo legendario, casi mítico, en el que los seres concretos se difuman y los nombres se convierten en paradigmas o símbolos. De allí que sus retratos fotográficos nos sorprendan y emocionen de un modo singular.”
-¿Estas imágenes se tomaron originalmente con un interés documental?
-Sí, el daguerrotipo era el primer procedimiento de registro perfecto de la realidad; esto es lo que asombraba en aquella época. Y por su definición exquisita, mayor que la de la fotografía moderna. Se hizo un cuidado trabajo de conservación, se los limpió, reselló y reprodujo en formato digital.
-¿Están accesibles en la web?
-Sería muy bueno que hubiera un sitio específico donde la gente, los estudiantes, pudieran acceder para verlos online. Las características de estas imágenes, no reproducibles, impidieron que el gran público accediera a este material.
-¿Cómo reacciona el público, cuando se topa con ellas?
-Se emocionan. La imagen fotográfica tiene la cualidad de trasladarnos en el tiempo. Las representaciones artísticas pertenecen, de algún modo, al orden de lo imaginario. Con la fotografía la mediación es menor o desaparece; la foto es literalidad. Establecemos con la realidad un contacto de otra naturaleza, por eso impresiona ver a estas personalidades tal cual eran, venciendo la distancia y el tiempo.
CLARIN