“Toda película es un desafío y yo intento tener la paleta limpia”

“Toda película es un desafío y yo intento tener la paleta limpia”

Liam Neeson lleva más de 35 años en la industria cinematográfica. Pero durante el último tramo de su carrera protagonizó una exitosa filmografía encarnando tipos duros incapaces de detenerse ante nada. El personaje de Neeson en Caminando entre tumbas, que se estrenará mañana en los cines argentinos, es otro macho de armas tomar, pero pretende ser un héroe mucho más oscuro de los que venía interpretando. Matt Scudder es un ex policía de la ciudad de Nueva York que ahora trabaja como detective privado y es contratado por un traficante de drogas (Dan Stevens) para hallar a su esposa secuestrada.
Scudder acepta trabajar en el caso, mientras se debate con sus propios demonios, y es seguido a todas partes por T.J. (Astro), un pequeño sin hogar que anhela ser su protegido. Se trata de un thriller de suspenso copratogonizado por Boyd Holbrook (Very Good Girls), como Peter Kristo, basado en la novela de Lawrence Block.
Acompañan al reparto principal Sebastián Roché (Beowulf, la leyenda) como Yuri Landau, un traficante ruso que debe apresurarse a salvar a su hija antes de que se convierta en una nueva víctima; Mark Consuelos (TV’s American Horror Story) como Reuben Quintana, quien demuestra tener información clave en el caso de Scudder; y Ólafur Darri Ólafsson (Contrabando) como James Loogan, el cuidador del cementerio que sabe demasiado.
–¿Qué aspectos del personaje de Matt Scudder te sedujeron para unirte a Camino entre tumbas?
–Bueno, se rodaba en la ciudad de Nueva York, que es donde vivo, así que esa era una gran ventaja. Pero, en verdad, se trataba de uno de esos emblemáticos personajes del cine que siempre me atrajeron de niño. Rob Mitchum con su impermeable, un rayo de luz que le atraviesa el rostro… Un aura muy misteriosa y masculina en torno a él. ¿Sabés a qué me refiero? Son hombres de algún modo vencidos, pero con una fuerza moral en ellos que sigue siendo muy muy fuerte.
–¿Este papel propuso algún reto nuevo, algo que nunca antes hubiera realizado?
–Toda película supone un desafío y yo siempre intento mantener la paleta limpia. De manera que intento traer una mirada nueva, ver qué es lo que propone en lugar de volcar lo mío. Intento dejar que el guión me dicte los colores, si esto tiene algún sentido. E intento olvidarme de la última película, o de la película antes que esa. Sólo intentar tener una mirada fresca. Lo cual siempre es difícil, siempre es un desafío.
–Algunos podrían comparar a Matt Scudder con su personaje en Búsqueda implacable…
–Sí, lo sé. Pero es un personaje mucho más oscuro y no creo que Scudder sea tan activo físicamente. No creo que entrene en el gimnasio cuatro veces por semana. Tiene un arma, porque todos la tienen, pero no, no es bueno físicamente hablando.
–¿Es un actor que planea qué tipo de papeles le gustaría interpretar?
–No, nunca lo hice, jamás. Durante largo, largo tiempo me desempeñé como actor de carácter, y estaba muy contento… mientras pudiera pagar las cuentas, para mí estaba bien. Tenía una ética del trabajo muy simple, sólo quería trabajar, no me importaba el género. Recuerdo que disfruté tanto cuando llegué a Los Ángeles por primera vez al obtener un papel menor en una película de televisión, ¡tocaba el cielo con las manos! Y eso dio lugar a otro papel, que dio lugar a otro, y 18 meses se transformaron en dos años y cada mañana pensaba: “¡Cielos! ¡Sigo aquí!’ Fue asombroso y, para ser franco, no ha cambiado realmente. Todo papel, en especial cuando procede de un completo desconocido, en la carta de presentación de mi agente dirá: ‘Esta es una propuesta’. ¡Es genial!
–¿Cómo tomó que Lawrence Block, el autor de Caminando entre tumbas, pensara en usted como el actor ideal para hacer de Matt Scudder?
–Fue un poquito intimidante. Estábamos rodando una escena en la cafetería con Astro, y Lawrence se presentó en el set, me lo presentaron y él me dijo que yo había sido su primera opción, desde que vio a Michael Collins. ¿Michael Collins? Yo intentaba rebuscar en mi mente: ‘¿qué cosa de Michael Collins lo había llevado a establecer esa conexión?’, mientras intentaba interpretar mi escena, ¡y no podía dejar de pensar en eso! Fue un poquitito intimidante. Pero luego tenés que dejarlo a un lado y olvidarte de eso.
–¿Qué clase de energía llevaba Astro al set?
–Astro es un adolescente, así que creo que tenía 16 o estaba por cumplir 16 años cuando rodamos la película. Y recuerdo que a esa edad uno está constantemente cansado, está creciendo, y como hubo numerosas tomas nocturnas, su reloj biológico estaba alterado. Así que entre toma y toma, el pobre Astro luchaba por mantenerse despierto. De manera que no pasamos mucho tiempo juntos, pero es genial: cuando la cámara se vuelve hacia él, de su boca sale la verdad, y es simple, y muy bueno. Nada de aires ni gran parafernalia, sólo es franco y directo.
–El director Scott Frank declaró que estaba más nervioso de hacerse cargo él del guión que dárselo a otro director. ¿Se lo veía nervioso en el set?
–Sí, a veces parecía un poquito nervioso, y lo compartía con nosotros, lo cual era encantador. Pero siempre encontraba una respuesta, sabía cómo rodar la escena. Rodamos todo el tiempo en exteriores, no contamos con un set. De modo que a veces la dimensión de una sala no lo conformaba, contamos con numerosos equipos, así que debía pensar algo rápidamente o cambiarlo, cambiar de algún modo la coreografía de la escena. Pero siempre lo hacía de forma interesante. Y siempre hacía sus deberes; lo cual creo que es importante para un director. Porque si eres un director, tienes 200 personas que llegan al set todos los días y acuden a vos, y debes darles una respuesta. Y él era muy bueno, me encantaría volver a trabajar con él. Es un hombre brillante. Es un hombre de familia, íntegro.
–Debe de ser importante contar con un director así cuando estás lidiando con un material oscuro y niños.
–Los hacía sentir seguros. No recuerdo el nombre de la pequeñita, es una actriz extraordinaria; estábamos rodando una escena en un cementerio, hacía mucho frío y eran cerca de las 3 o 4 de la mañana. Ella estaba allí de pie, temblando, y yo no sabía si estaba actuando o si sólo tenía frío. Pero era un elemento que contribuía a la escena, y ella quería que estuviera, no se quejaba. Fue increíble.
–¿Se puede decir que tu personaje es un buen tipo?
–Eso creo, sí. A la hora de la verdad, hará lo correcto.
–¿Le gustaría que la gente viera esta película en el cine?
–Sí, sin duda. Aún se da esa magia en el cine. Es parte del placer, te sentás en una sala con un montón de desconocidos, se apagan las luces y compartís una experiencia que data de miles de años atrás; es decir, el cine sólo tiene 100 años, pero esa experiencia teatral de sentarse junto a otras personas se remonta a mucho tiempo atrás. Hay algo realmente mágico en ello, aún cuando uno ve una película que no disfruta particularmente, es una experiencia maravillosa estar sentado entre desconocidos, mirando una pantalla. Yo la prefiero a pesar de que es mucho más sencillo mirar una película en tu hogar. A veces debo ver material en casa, esta película la vi en un iPad, porque el estudio temía enviar un DVD por temor a que pudiera ser pirateado, lo cual es una preocupación genuina. Pero me gustaría ver esta película con el público, me gustaría ver qué reacciones despierta.
–¿Qué clase de experiencia creés que les espera a los espectadores que vayan a ver Caminando entre tumbas?
–Hay momentos aterradores, pero espero que realmente sigan la trama. Tiene una trama bastante intrincada. Y supongo que el público de Lawrence Block, porque Block tiene un gran número de seguidores, irá a verla. Aún no he escuchado nada de los fans del libro, pero seguramente lo haga cuando se estrene la película.
–Y dado que se trata de una saga de libros, si hubiera otra entrega cinematográfica de Matt Scudder, ¿le interesaría?
–Me encantaría. Por supuesto que depende, los chicos del estudio, si la película “es bien recibida”, como dicen, pensarían en esa posibilidad. Sé que a Scott Frank le encantaría, a mí ciertamente me fascinaría. Scudder tiene otras aventuras: ¡Lawrence ha escrito 15 o 16 libros sobre este tipo!
TIEMPO ARGENTINO

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