Embarazo, miedo y desamores, algunas dudas que resuelve Google

Embarazo, miedo y desamores, algunas dudas que resuelve Google

Por Ramiro Barreiro
Sugerencia y sugestión. La herramienta Google Suggest, del afamado buscador propone consultas con sólo tipear una letra. En forma indirecta, también permite conocer las preguntas más repetidas por los usuarios. La función está presente desde 2009 en la versión latinoamericana del buscador y la Argentina representa cerca del 20% de las más de 18 mil millones de inquietudes resueltas. “¿Qué pasa si tengo relaciones?”, “¿cómo hago para no tener hambre?” y “¿por qué los hombres engañan?”, entre las preguntas más habituales.
Google Suggest genera sugerencias en tiempo real después de teclear algunas letras en la barra de búsqueda. Existe en el mundo desde 2008. Todas las predicciones de consultas que se muestran corresponden a las inquietudes más populares realizadas anteriormente por la totalidad de los usuarios. Voceros de la empresa explicaron a Tiempo Argentino su funcionamiento: “Mientras escribís en el cuadro de búsqueda, el algoritmo de Google realiza predicciones de búsqueda basadas en las actividades de otros usuarios y te las muestra. Estas búsquedas se determinan a través de un procedimiento algorítmico en función de una serie de factores totalmente objetivos (incluida la popularidad de los términos de búsqueda) sin intervención humana. Todas las predicciones de consultas que se muestran corresponden a búsquedas realizadas anteriormente por usuarios de Google. Además, si estás navegando con las credenciales de tu cuenta de Google y tenés habilitado el historial web, es posible que aparezcan consultas basadas en búsquedas relevantes que hayas realizado en el pasado.”
Otro aspecto llamativo está en los resultados de las búsquedas dado que el usuario tampoco se encuentra con opiniones calificadas. La mayoría de las consultas referidas a aspectos de la intimidad ubica a la cabeza de los resultados al servicio Yahoo Respuestas, una comunidad en línea que permite que los usuarios formulen y que respondan a preguntas planteadas por otros usuarios. El servicio es criticado porque muchas de las respuestas emanadas por los usuarios son copiadas y pegadas de diversos sitios web de dudoso rigor científico.
Por qué los hombres engañan, son mujeriegos o por qué desaparecen; por qué las mujeres son histéricas, celosas o hacen llorar a los hombres; por qué soy tan feo, por qué siento miedo o culpa; cómo hago para no acabar tan rápido; qué es el amor o simplemente, dónde hay que meterla. Los usuarios de Internet buscan todo eso.
La red aparece como un recurso al resguardo de la intimidad de los usuarios ávidos de información. Gracias a su practicidad, es la principal fuente de consultas… aunque no la única.
En octubre de 2006 se aprobó la Ley 2110, de Educación Sexual, pero son pocos los municipios que la respetan. El informe 2011 del Observatorio de Derechos Humanos, por citar un ejemplo, evidenció que en la Ciudad de Buenos Aires hay más de 300 mil alumnos pero los talleres relacionados no abarcan a más de 2000 mientras que en 2007, impactaba en 15 mil chicos. Además, en el presupuesto de 2011 se eliminó el ítem destinado a la Educación Sexual. Según datos del mismo año, provenientes del Ministerio de Salud de la Nación, casi el 50% de los llamados que recibió la línea telefónica gratuita sobre salud sexual y reproductiva (0800-222-3444) consultó por métodos anticonceptivos; en segundo lugar preguntaron dónde acudir para hablar sobre su sexualidad y, en tercer lugar, cómo resolver situaciones de riesgo, básicamente relacionadas con accidentes en el uso del preservativo. Las estadísticas señalan que desde los primeros meses de 2011 se registró un promedio de 200 llamados mensuales. La cifra representa la mitad de las consultas que se registraron apenas comenzó el servicio, en mayo de 2010. “El Estado escucha y da respuestas” asegura la publicación, pero la gente parece elegir otros oráculos. No sorprende entonces que una de las sugerencias más frecuentes del buscador se pregunte: “¿Qué pasaría si Google no existiera?”
TIEMPO ARGENTINO