Las series que no miramos

Las series que no miramos

Por Natalia Trzenko
Síndrome de ansiedad televisiva. Si no lo inventaron y lo están estudiando ya en alguna de esas universidades dedicadas a investigar tales cosas, deberían hacerlo. Inmediatamente. Se trata de una afección de nuestros tiempos provocada por la insalubre combinación de un exceso de series de calidad que ver acompañada por informaciones, novedades, comentarios y anticipos sobre ellas que circulan por la Red sin tregua.
Eliminados los tiempos de espera entre el estreno de un programa en su lugar de origen y la posibilidad de verlo en cualquier rincón del planeta con un acceso a Internet más o menos decente, cuando una ficción empieza a resonar en el bullicioso universo de las redes sociales, los fanáticos de las series empiezan a padecer este síndrome de ansiedad. Así, no les alcanzan los calendarios para tachar los días que faltan para que el cable local o Netflix decidan emitir esa historia de la que todos hablan, ese programa imperdible que se están perdiendo.
Claro que el fan convencido hace tiempo que dejó de depender de la TV tradicional para obtener la próxima dosis de ficción que su organismo le exige y esos, de hecho, son los que más agudamente sufren la ansiedad televisiva.
Es fácil reconocer a los ansiosos. Son aquellos que, pocas horas después de emitido el programa en cuestión, ya comentan en Twitter que están monitoreando sus sitios favoritos cual gendarme fronterizo a la espera de la aparición del archivo que indique que el ciclo ya está disponible para ser bajado y consumido casi sin demora. Cuando lo consiguen, están exultantes, por lo menos hasta que llega la hora de esperar el próximo episodio y sus padecimientos empiezan de nuevo. Claro que hay muchos que prefieren ejercitar la paciencia, a quienes no les interesa -o no saben usar- el tan extendido download. Esos que sufren porque hay una TV que saben que existe y que ya está ocurriendo en algún lado que no es éste. Para ellos, la siguiente guía de las mejores series que todavía no están al alcance de la mayoría confirmará lo que se están perdiendo de ver, pero también les dará cierta esperanza, porque un par de ellas ya tienen estreno asegurado en el cable local. A las demás, habrá que seguir esperándolas. Vale la pena.

The Honourable Woman. No pasa muy seguido. Quizás una vez cada año o dos, pero cuando aparece un ciclo como esta miniserie británica, el veredicto no requiere más que una palabra: excelente. Quizá la mejor ficción estrenada en lo que va de 2014, The Honourable Woman cuenta la historia de Nessa Stein y su familia, que a la vez está atravesada por la historia del conflicto en Medio Oriente. Poderosos y millonarios comerciantes de armas, los Stein pretenden superar su propio pasado y tragedias familiares llevando la paz y las telecomunicaciones modernas a la Franja de Gaza. Lo que sucede a partir de esa iniciativa pondrá al mundo de cabeza, empezando por el de la compleja Nessa (interpretada de manera brillante por Maggie Gyllenhaal). Como la actriz y su personaje, la miniserie de ocho episodios, escrita y dirigida por el británico Hugo Blick, es elegante y sofisticada. Y misteriosa. Nada es lo que parece, pero, por suerte, están los maravillosos Stephen Rea y Janet McTeer, espías al servicio de su Majestad, para poner un poco de orden y humor en todo el asunto.

Broad City. Algunos la calificaron como la “anti Girls”. Es que, en la superficie, esta comedia que emite Comedy Central en los Estados Unidos tiene mucho en común con la de HBO. Sus protagonistas son amigas, veinteañeras, viven en Nueva York y se dedican a fracasar estrepitosamente en casi todo lo que hacen. Menos en eso de ser amigas. Y zarpadas y graciosas. E inmaduras. Ilana Glazer y Abbi Jacobson no son sólo las protagonistas del programa, sino que también son sus creadoras, expertas en el arte de perder el tiempo e incomodar al prójimo, pero, a diferencia de las chicas de Girls, son tan auténticas que consiguen hacernos matar de risa.

Manh(A)ttan. “La paz se ganará con inteligencia, no por la fuerza.” La pluma o la espada, el poder del intelecto frente a la capacidad militar. Una dicotomía de las muchas que explora esta miniserie de 13 episodios que comienza el 21 de julio de 1942. “766 días antes de Hiroshima”, aclara la pantalla antes de que se vean las primeras imágenes del relato, que sigue la vida y obra de los científicos involucrados en el proyecto que resultaría en la creación y utilización de la bomba atómica. Un drama que intercala con naturalidad los conflictos domésticos de los hombres y mujeres ocupados de salvar el mundo sin perder de vista las intrigas y las enormes consecuencias que su trabajo tendrá en el futuro de la humanidad.

The Strain. Una de vampiros. Escrita, producida y (parcialmente) dirigida por Guillermo del oro. Casi no haría falta decir más sobre esta serie, que ya tiene asegurada segunda temporada y cuyo primer año se podrá ver desde octubre por FX. Terror explícito, sangriento, una mitología que involucra a una peculiar raza vampírica, unos científicos -entre ellos la argentina Mía Maestro- decididos a detener la infección que amenaza a convertir a todos, un anciano sobreviviente del Holocausto y su espada. De la mezcla sale una serie divertida, sin mucha profundidad, pero con alto grado de entretenimiento.

Louie. Si alguno se preguntó quién era ese señor de mediana edad y raleado cabello pelirrojo que en los Emmy se subió al escenario para llevarse la estatuilla al mejor guión de comedia, y la duda hizo que se pusieran a buscar algún video de su serie Louie, entonces los premios sirvieron para algo. Louis C.K. es la voz más original y amarga de la comedia actual y su programa -ya va por la quinta temporada- destila exactamente eso.

Outlander. Una semana antes de su estreno en el canal premium Starz, el primer episodio de Outlander se pudo ver gratis online. Una inteligente estrategia de promoción para una serie que es inteligente en todo lo que hace, que es muchísimo. Con aventuras, romance y viajes en el tiempo, este ciclo feminista y telenovelero fue producido y adaptado de las de novelas de Diana Gabaldon por Ronald D. Moore. Sí, el señor de la fascinante Batllestar Galactica se bajó de la nave, se calzó el kilt, se fue a Escocia a buscar aventuras y las encontró. La excelente noticia es que, a fines de este mes, Outlander se estrenará en Moviecity.

Fargo. En principio, no sonaba del todo bien. La adaptación de la peculiar película de los hermanos Coen a una miniserie de diez episodios tenía todas las de ganar para perder. Y, sin embargo, desde su brillante primer episodio está claro que es uno de los programas del año. En este caso, el contradictorio concepto de “adaptación original” deja de serlo cuando se ve que el film de 1996 sirvió como inspiración y punto de partida para una nueva historia de rojo sangre sobre blanca nieve. Un relato lleno de diálogos que combinan la amenaza con el humor, encarnados en el personaje que Billy Bob Thorton nació para interpretar. Un villano que es un agente de cambio, desastre y la destrucción.

Please Like Me. Cadauno de los episodios de esta agridulce comedia australiana se llama como una comida y en cada capítulo su protagonista (y creador), Josh Thomas, cocina algo. Mientras que baila. Y no importa si las noticias son malas y hasta terribles -su novia lo deja, su mejor amigo sale con una chica insoportable, él no sabe qué hacer con su recién admitida homosexualidad y su mamá intenta suicidarse-, Josh sigue transmitiendo una rara forma de la felicidad. Tierna, sorprendentemente profunda, muy bien escrita y actuada Please Like Me es tan interesante, diferente y divertida como sus protagonistas.

Intruders. El miedo a lo desconocido nunca dio tanto miedo como en esta serie recién estrenada en los Estados Unidos. Realizada por BBC America, la ficción le da un nuevo significado al adjetivo “ominoso”, mientras desenreda con mucha paciencia y algo de sadismo un relato en el que las posesiones demoníacas, los asesinatos, las desapariciones -y esa nena que pone los pelos de punta hasta al más valiente- forman parte de una intriga con potencial para volverse adictiva.

Welcome To Sweden. Una serie que empieza donde terminan las comedias románticas. Bruce y Emma se enamoraron perdidamente en los Estados Unidos, pero ella es sueca y tiene que volver a su país. Por eso Bruce renuncia a su trabajo como “contador de las estrellas” -Amy Poehler, productora y hermana del protagonista, así como Will Ferrell, Gene Simmons y Aubrey Plaza aparecen en varios capítulos haciendo de sí mismos- y se va con ella. Y entonces comienza un programa distinto, que se anima a burlarse de todos, empezando por los suecos y sus costumbres y los norteamericanos y las de ellos, pero sin que la incorrección política opaque esta peculiar historia de amor e inmigración.
LA NACION