Sobre la muerte del líder sudafricano: Troublemaker

Sobre la muerte del líder sudafricano: Troublemaker

Por Guillermo Pomi
En su autobiografía Long Walk to Freedom el propio Mandela dice que el significado coloquial más acertado para el nombre ‘Rolihlahla’, que en lengua Xhosa le dio su padre, sería “troublemaker” (alborotador o perturbador).
Confieso que la primera vez que leí ese libro no di especial significado a este detalle, seguramente me haya generado sí una sonrisa aquella clarividencia de don Gadla, el padre de Madiba. Yo había tenido ya la fortuna de haber compartido algunas horas de militancia con Raúl Sendic, el Ñato Fernández Huidobro, el Pepe Mujica y los demás “viejos” tupamaros de mi país. Sabía, por tanto, que los que marcan la sociedad con su búsqueda de hacerla más equitativa, solidaria y ética, son irreductiblemente alborotadores y perturbadores.
Para interpretar la vida de este hombre, la lucha de sus camaradas y las esperanzas de su pueblo, no alcanzará leer un libro, incluso el que él mismo escribió y ya hemos citado aquí; tampoco serán suficientes las simplistas interpretaciones del oprobioso sistema del “apartheid” instaurado en Sudáfrica para someter a las mayorías; menos aún alcanzará con reducir su lucha a un enfrentamiento contra el racismo, algo que seguramente hará correr ríos de tinta en estos días de despedida.
Cuando finalmente tuve la oportunidad de una, lamentablemente única, conversación con él, comprobé que estaba ante un simple militante igual a los muchos que había conocido. Pero este militante se había forjado enorme, como consecuencia del lugar que su pueblo le fue dando y de la coherencia con que él fue ocupando ese lugar a lo largo de su vida.
Mandela nunca olvidó de dónde venía ni adónde su pueblo esperaba ir. Hoy, el establishment de la globalización quiere mostrar a Mandela solamente como un pacifista conciliador. Esa visión, que pretende vaciar de contenido al militante revolucionario y líder de su pueblo, destaca la cárcel de Mandela y la no confrontación al lograr la libertad. Ocultando el contenido revolucionario de su lucha y la forma que debió esa lucha adaptarse a cada etapa histórica para lograr los objetivos de su pueblo.
Madiba logró liderar el formidable proceso de crecimiento de la economía sudafricana, de empoderamiento de los negros sobre las riquezas de su propio país y de la consolidación de una democracia potente y participativa porque su vida y su lucha se hicieron carne en cada hombre y mujer de su pueblo.
Un evento central en la historia sudafricana y en la propia de Mandela fue el Juicio de Rivonia. El gobierno del “apartheid” había logrado detener a un grupo de militantes que lo enfrentaban y montó un proceso en su contra. El alegato de Mandela en aquella oportunidad es una pieza indispensable para cualquier milirante político; en ella Madiba contó su vida política, habló de los fines y de los medios, de la lucha y de la responsabilidad.
En 1964, Mandela y nueve compañeros de lucha enfrentaron la pena de muerte acusados de sabotaje. En el banquillo de acusados había militantes políticos cuya lucha trascendía el enfrentamiento al racismo, la opresión y la desigualdad. Mandela y sus compañeros luchaban por la vida y la dignidad de un pueblo sin diferencias de credos, razas, ideologías y condición. La misma composición del grupo de reos condenados a prisión perpetua generaba un alboroto importante. Cinco negros, un mestizo de madre xhosa y padre blanco, un hijo de inmigrantes indios y un blanco.
El propio Mandela, en su histórica “Declaración desde el banquillo” del 20 abril de 1964, días antes de la sentencia. Madiba dijo aquella vez estas palabras que quedarán en la historia para siempre:
n “Siempre me he considerado a mí mismo, en primer lugar, como un patriota africano. Básicamente, luchamos contra dos características que son las señas de identidad de la vida africana en Sudáfrica y que están arraigados en la legislación. Estas características son la pobreza y la falta de dignidad humana”.
n “El reclamo de los africanos, sin embargo, no es solamente que ellos son pobres y los blancos son ricos, sino que las leyes que han sido hechas por los blancos están diseñadas para preservar esa situación. Hay dos formas de salir de la pobreza. La primera es por la educación formal, y la segunda es a través de que los trabajadores adquieran mayores capacidades para su trabajo y por consiguiente mayores salarios. Por lo que a los africanos concierne, esos dos caminos de avance están deliberadamente cortados por la legislación.”
n “Durante toda mi vida me he dedicado a esta lucha del pueblo africano. He luchado contra la dominación blanca, y he luchado contra la dominación negra. He buscado el ideal de una sociedad democrática y libre en la que todas las personas vivan juntas en armonía y con igualdad de oportunidades. Es un ideal que espero vivir y lograr. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy preparado para morir.”
EL CRONISTA