Reviven una planta que había desaparecido hace 32.000 años

Reviven una planta que había desaparecido hace 32.000 años

Por Nicholas Wade
Un equipo de científicos rusos habrían regenerado plantas a partir de la fruta de una pequeña flor ártica que había muerto hace 32.000 años. La fruta había sido almacenada por una ardilla en su guarida de la tundra, en el nordeste de Siberia, y se mantuvo permanentemente congelada hasta que fue descubierta por los investigadores, hace pocos años.
Esta sería, lejos, la más antigua planta cultivada a partir de tejido ancestral. El récord actual lo tiene una palmera cultivada a partir de una semilla de 2000 años de antigüedad que fue recuperada de la fortaleza de Masada, en Israel.
Las semillas y ciertas células vegetales pueden durar mucho tiempo si se encuentran en las condiciones adecuadas, pero muchos presuntos ejemplos de gran longevidad resultaron errados cuando se los examinó detalladamente. Los biólogos tienden a ser un tanto escépticos ante este anuncio hasta que sea confirmado por un equipo independiente. Anuncios previos sobre trigo cultivado a partir de semillas halladas en las tumbas de faraones fueron luego desmentidos.
A pesar de indicios poco prometedores, el nuevo trabajo fue confirmado por datación por radiocarbono.
Al principio, una línea de investigación similar en el campo de ADN antiguo fue desacreditada después de que se hubiera anunciado erróneamente la regeneración de ADN de dinosaurios, pero luego mejores técnicas produjeron resultados espectaculares, como la reconstrucción del genoma Neandertal.
El nuevo informe surgió de un trabajo liderado por Svetlana Yashina y David Gilichinsky, del Centro de Investigaciones de la Academia Rusia de Ciencias, en Pushchino, cerca de Moscú, y se publicó ayer en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences .
“Es un avance sorprendente -dijo Grant Zazula, del Programa de Paleontología Yukon, en Canadá-. No dudo de que es una afirmación legítima.” Fue precisamente Zazula quien mostró que semillas aparentemente antiguas descubiertas en una mina de oro de Yukon eran en realidad modernas.
Sin embargo, el extraordinario anuncio de los rusos probablemente origine muchos pedidos de pruebas. “Está más allá de las fronteras de lo que podríamos esperar”, dijo Alastair Murdoch, experto en viabilidad de semillas de la Universidad de Reading, en Gran Bretaña.
Cuando las semillas de amapola se mantienen a una temperatura de -7 grados, la temperatura en la que los rusos afirmaron haber encontrado sus flores, después de sólo 160 años apenas el 2% de las semillas serán capaces de germinar, subrayó Murdoch.
Los científicos rusos excavaron antiguos nidos de ardillas que habían quedado expuestos en las riveras del curso inferior del río Kolyma, un área atestada de mamuts y rinocerontes lanudos durante la última era glacial.
Poco después de haber sido excavados, los nidos fueron sellados por tierra arrastrada por el viento, enterrados debajo de 38 metros de sedimentos y congelados permanentemente a -7 grados.
Algunas de las cámaras de almacenamiento de estos nidos contienen más de 600.000 semillas y frutas. Muchas de ellas son de especies que se parecen a una planta que todavía existe, la Silene stenophylla .
Primero, los científicos rusos trataron de hacer germinar las semillas, pero fallaron. Entonces, tomaron células de la placenta, el órgano de la fruta que produce las semillas, las descongelaron y las multiplicaron en cápsulas de Petri hasta que produjeron la planta entera.
Muchas plantas pueden ser propagadas a partir de una única célula adulta, y este procedimiento de clonación funcionó con tres de las placentas, informaron los científicos. El ciento por ciento de las semillas de estos antiguos ejemplares germinaron.
Si el trabajo resulta correcto, posiblemente otras especies sepultadas en el hielo ártico podrían revivirse, incluyendo plantas que se habrían extinguido hace mucho tiempo.
LA NACION