Tan Biónica, una banda decidida a buscar su destino

Tan Biónica, una banda decidida a buscar su destino

Por Sebastián Esposito
Afuera es Saavedra, es de mañana y un sol apenas cálido le regala una puesta mejorada al barrio. Adentro, las señas particulares de la última inundación son tan visibles que llevan a una suerte de visita guiada por parte de los dueños de casa. Gonzalo Moreno Charpentier y Diego Lichtenstein, de ahora en más Bambi (bajo) y Diega (batería), son quienes abren la puerta de la sala biónica, invitan a pasar y nos muestran lo evidente. El agua dejó marcas en la pared e hizo estragos en los instrumentos, en los equipos, en las computadoras y en todo objeto que encontró a su paso. La anécdota de cómo Diega, alertado de la inundación por una vecina, entró a las 5 de la mañana por un techo porque la presión del agua hacía imposible ingresar por la puerta, se lleva los primeros minutos.
Café, medialunas, jamón, queso… Todo está preparado para un desayuno y para escuchar las doce canciones del nuevo disco, Destinología (ver recuadro). Ya se sumarán Sebastián Seoane (guitarra) y Chano, Santiago Moreno Charpentier (voz) y la escucha inicial dará paso a una larga charla que partirá de la novedad y derivará en tópicos varios.
Tras Obsesionario , su segundo larga duración, a Tan Biónica le quedó una secuencia de números impactantes: debut con tres noches en el Luna Park, 7 de las 12 canciones con destino de radio en poco más de dos años y un fin de fiesta gratuito, en Figueroa Alcorta y La Pampa, con el piberío biónico a pleno: más de 80.000 personas para despedir al disco y para escuchar la primera novedad, “Ciudad mágica”. Sí, el hit del verano 12-13.
Después de todo esto era natural que propios y extraños se acercaran al cuarteto con una frase-latiguillo: ahora tienen que aprovechar el momento. Bambi es el autor de la ocurrencia que define la mejor respuesta: “Éste es el momento para no aprovechar el momento”. Y no es él sino su hermano, Chano, quien trae a la charla la frase. “Es que nos cansamos de escuchar eso de que «éste es el momento» -ahora sí toma la palabra Bambi-. No sólo nos lo dice la gente de la industria sino, por ejemplo, nuestro primo. Yo creo que no hay que aprovechar el momento y hacer lo que queremos, utilizar los recursos para trazar un plan a largo plazo y con más sustancia. Mucha gente se acostumbra a ver a las bandas en los boliches y pierde el valor de pagar una entrada y ver el espectáculo que pensaste. Algunos grupos se dedicaron a eso y se fueron olvidando de su público fiel.”
– ¿Es por eso que armaron una gira al estilo años 80? Entre junio y septiembre van a presentar el nuevo disco en 22 ciudades argentinas y 2 del exterior, el DF mexicano y Montevideo.
Bambi: -Ya lo hicimos con Obsesionario , sólo que ahora lo vamos a hacer de una forma más integral. El plan es hacer una gira como desde hace mucho tiempo no se hace acá, llevando desde la pantallita más chica hasta la más grande, haciendo el mismo espectáculo en todas partes. Es un federalismo que cultivamos desde hace cinco años y muchas veces nos vimos sorprendidos por convocatorias más amplias que las de Buenos Aires.
Chano: -Con Obsesionario no podíamos pensar el tour como sí pensamos éste, imaginando una convocatoria que no sabíamos que teníamos.
Bambi: -Nos ha pasado de ir a lugares en los que nos cuentan que ahí tocó La Bersuit hace cuatro años y que después no fue nadie más. Los grupos empezaron a tocar más en las discotecas, en casinos, en fiestas.
-¿Por qué?
Chano: -Por una cuestión empresaria. Una compañía grande toma muchísimos espacios y quedan pocos lugares libres. Algunas desarrollan más los festivales, otras los discos y mandan a sus artistas a hacer sólo shows en discotecas. Es tentador hacerlo, vas una hora, tocás 40 minutos, te llevás un montón de guita y no tenés que producirlo vos. Obviamente es mucho más arriesgado montar una producción, pero en estos últimos años muchos grupos se arruinaron por no hacerlo.
Pero vayamos a Destinología , un disco con muchas primeras veces. Está el primer tema de Tan Biónica que termina con un fade-out , el primero en el que Bambi se anima a cantar y en el que hay un contraste entre piezas chicas y melodías gigantes. “Los discos tiene que ver con el momento particular que estás viviendo -comenta Bambi-. Canciones del huracán era un disco que tenía un montón de temas de todas nuestras épocas, pero lo hicimos con nuestra computadora, nuestro ingeniero de sonido y pocos recursos. Con Obsesionario por primera vez contamos con productores (Pepe Céspedes y Oski Righi, de La Bersuit) y para este teníamos mucho más resuelto el plan artístico.” Diega se suma y aporta: “Aprendimos mucho en el estudio. En Obsesinario llegábamos a grabar luego de estar todo el día laburando en otras cosas. Ahora estamos dedicados ciento por ciento a la música”.
Si Obsesionario fue el disco de la conquista federal era natural que su continuador juntara retazos de composición en cada destino. “Muchos de los demos los hicimos en micros y aviones -cuenta Bambi-. Un domingo, a las 3 de la madrugada, volviendo de Córdoba, salió el estribillo de «Ciudad mágica». Llegamos a la mañana a la sala y, cuando lo único que querés es ir a tu casa, ducharte y dormir, hicimos lo contrario. nos quedamos en la sala, salió el pianito del tema y grabamos un primer demo.”

Motivos de obsesión
Aún hay quienes se rompen el bocho pensando cómo se produjo el boom Tan Biónica. La respuesta la tienen las letras de Chano, las músicas de los cuatro y esa pátina ochentosa que le imprimen a su estética y a sus canciones, pero quizás haya más. Como que es la primera banda argentina en entender a la perfección a la generación de las redes sociales. El “piberío biónico”, como llaman ellos a su público, creció en Facebook, en Twitter, en Youtube y obtuvo una reacción rápida de la banda. Por caso, ahí tienen el método elegido para que sus fans descubrieran el nombre del nuevo álbum: desparramaron las letras de la palabra destinología en diversos puntos turísticos del país, de México y de Uruguay y le pidieron a su público que iniciara la búsqueda del tesoro.
De paso, demostraron que no es necesario tocar por años en los festivales a las cinco de la tarde para hacerse de un público fiel y propio. “Tocamos una sola vez, en un Quilmes Rock, en 2004, y nunca más volvimos a un festival de esa índole -cuenta Bambi-. Nos ofrecían algo que sabíamos que no nos iba a satisfacer ni a nosotros ni a nuestro público: tocar 25 minutos, detrás de un montón de grupos ordenados según un concepto que no compartimos y con una entrada carísima.”
De nuevo volvamos al disco y vayamos por el cantante y letrista. La voz de Chano luce más limpia, sin necesidad de dejarlo todo en cada track. “Puede ser producto de las mismas canciones -señala Chano-. A veces hay una emoción que gobierna la situación y otras se me hace un vicio. Trato de prestarle atención y de no repetirme. No tiene que ver con una postura diferente o que esté más frío, porque estoy afectado por las canciones en este momento. No sé si voy a poder hacer otras, si podrán ser mejores, qué respuestas van a tener éstas. Sí estudié un poco de canto y laburé las sesiones de grabación con una profesora.
-¿Cuál fue el camino de las letras?
Chano: -Es una colección de momentos. Las canciones son más a corazón abierto que las anteriores y, tal vez, este disco es más descriptivo.
Bambi: -La escritura es un acto muy íntimo. La primera vez que escuché “La melodía de Dios” se me nublaron los ojos de lágrimas.No esperaba encontrarme con esa tristeza.
Chano: -Justo de esa canción hablé hoy temprano en terapia. Trataba de buscar respuesta de por qué me conecta con ciertas cosas. La canción es como un collage de un momento de duelo o del ocaso de dos o tres cosas de mi vida. Me preguntaba por qué me gusta tanto volver a ese lugar donde me tengo que referir a cosas de mi vida que se terminaron y que hubiese elegido que no.
A Chano la canción le recuerda a Jorge Luis Borges. Primero cita “La biblioteca de Babel”, de Ficciones y después se refiere a “El poema de los dones”: Nadie rebaje a lágrima o reproche /esta declaración de la maestría /de Dios, que con magnífica ironía /me dio a la vez los libros y la noche. “De ahí viene el título de la canción”, dirá luego Chano, antes de concluir que en pocos temas las ideas y los planetas se alinean y todo fluye tal cual lo pensaron los cuatro.
LA NACION