Los claroscuros de Carlos Slim

Los claroscuros de Carlos Slim

Lástima que sea en inglés. Aun así, resulta paradójicamente ameno conocer de viva voz un poco de la filosofía de Carlos Slim, cuyo pensamiento tiene una lógica y una sintaxis en lengua española.
Recientemente Larry King divulgó en Ora TV varios fragmentos de las conversaciones que sostuvo hace dos semanas con el exitoso empresario mexicano, mismas que permiten concluir lo siguiente: el hombre más rico del mundo utiliza parábolas para expresar sus puntos de vista.
Ora TV es una nueva cadena digital de contenidos on demand, “donde lo mejor de la televisión se une a lo mejor de la web” y ahora mismo sirve como un canal efectivo para conocer -directamente, sin mediaciones- la forma de pensar de Slim Helú.
“Suertudo en la vida… y en los negocios”, Slim formula definiciones campechanas para los dilemas más imperiosos. Por eso, usa la aritmética básica para explicar lo que es el patrimonio: la resultante de lo que uno tiene, menos lo que uno debe. “La diferencia es lo que te pertenece. Tan simple como eso”.
Los números le hablan a Slim. Y entonces, cuando analiza los estados financieros y los reportes, sabe qué pasa y qué debe hacer. “Es como un cirujano con su instrumental”. Y por eso, utiliza fórmulas matemáticas para explicar la realidad. El pesimismo equivale a la mediocridad.
“Es como una autopista que usas para transportar muchas cosas”, simplifica Slim al hablar de la fibra óptica.
Riqueza es responsabilidad más compromiso. Para hablar sobre sus miedos o sobre sus fallas, Slim recurre a la sabiduría que heredó de su madre, quien le advirtió: “Vas a cometer muchos errores, es inevitable. Pero trata de cometer errores pequeños”, recordó, “es más importante aprender de los errores que cometer errores para aprender”.
La metáfora más nítida brota al momento de hablar sobre la competencia. Y es que sus críticos -dentro y fuera de México- lo acusan de dominar mercados sin opositores.
“Imagina que eres un atleta y te entrenas para una carrera de 100 metros, ¿te gustaría correr solo?”, contesta, “la competencia te hace mejor. Necesitas tener competencias y -lo más importante para cualquier cosa que hagas- referencias internacionales”.
Luego, explica que sus empresas están en 80 países del mundo -en Estados Unidos tiene 23 millones de clientes- y que no hay lugar en el mundo, ni siquiera en Corea del Norte, donde se brinden los servicios de telecomunicaciones sin que haya competencia.
El único atisbo en la conversación a la realidad mexicana asoma cuando King cuestiona sobre su seguridad personal. “Nunca he tenido algún problema por la inseguridad”, sostiene Slim, quien acepta que en México recientemente se han vivido “tiempos difíciles” en esa materia. Nada más.
Fue una edición muy especial de Larry King now!, el programa estelar de Ora TV, la cadena digital. No sólo porque una parte se grabó en la casa del popular animador, en Beverly Hills, sino porque tuvo como invitado a Carlos Slim.
Cuatro años consecutivos ha encabezado la lista de los más ricos de Forbes.
El magnate mexicano está en favor de abatir el déficit fiscal. Y en el plano laboral, propone reducir las jornadas de trabajo -11 horas diarias y cuatro días de descanso, cada semana- y la edad de retiro, de 75 a 65 años. Slim predica con el ejemplo: en Teléfonos de México pactó con la organización sindical encabezada por Francisco Hernández Juárez, un contrato colectivo que ofrece al personal más joven una jubilación anticipada y una semana con solamente 32 horas laborales: “45% de ellos ha aceptado este cambio”, presume.
Slim y sus propuestas para mejorar la economía del mundo entero.
¿Su mayor éxito? Su familia. ¿Su mayor arrepentimiento? No lo recuerda. ¿Qué cambiaría de usted? ¡10 kilos!
Todo el tiempo se le debe acercar gente con ofertas de todo tipo. ¿Cómo se maneja eso? “Cuando ando en estos lugares, me dan un montón de cartas”, ilustra, “pero no los oigo”.
Cotidianamente, King promociona los materiales que difunde en OraTV. Durante la semana pasada posteó los segmentos de sus conversaciones con Slim, a los que calificó en su conjunto, como una “rara entrevista con el entrepreneur más exitoso en este planeta”.
Cuando habla en inglés, Slim habla con algo de retintín y frases cortas. Su entrevistador -quien declara con lisura que son amigos y que lo admira- sostiene con convicción que el hombre más rico del mundo es humilde.
Al menos en público, es sumamente tímido. “¿Qué siente, al ver su nombre en la cima de la lista de los hombres más ricos del mundo?”, inquiere King. “Nada”, responde su interlocutor. “¿Qué lo mantiene con los pies en la tierra?”, insiste. “No pienso en esas cosas”, ataja Slim, “la mayoría de la gente vive con los pies en la tierra”.
Al margen de su cuestionario, King destaca que el hombre más rico del mundo maneja su propio auto y vive en la misma casa desde hace 40 años.
Y su picardía, cuando le pregunta si tiene idea de cuánto gana todos los días. “¿A poco tú checas tu rating cada hora?”, revira. Aunque luego define: un hombre de negocios es mucho más eficiente que los políticos.
EL CRONISTA