Un texto que habla del dolor de la pérdida, pero que celebra la vida

Un texto que habla del dolor de la pérdida, pero que celebra la vida

Por Ivana Romero
Querido Pierre, nunca más te veré aquí, y quiero hablar contigo en el silencio de este laboratorio, donde nunca pensé que tendría que vivir sin ti”, escribió Marie Curie el 30 de abril de 1906. Así dio inicio a un diario para atravesar el duelo por la sorpresiva muerte de su marido, el 19 de abril de ese año. Pierre –físico, al igual que Marie, padre de sus dos hijas y junto a ella, pionero en el estudio de la radioactiviad– fue embestido por un coche de caballos en una calle de París, cuando se dirigía a su laboratorio. Había tratado de cruzar la calle corriendo mientras llovía, pero resbaló y fue atropellado. Las palabras de madame Curie recorrieron el tiempo y hace tres años, su diario fue publicado en España. Rosa Montero se encargó en ese momento de escribir el prólogo. Compró biografías y descubrió que, más allá de lo consabido, numerosos aspectos de madame Curie eran poco conocidos. A eso se suma que, de manera inevitable, se sintió emparentada con el dolor de esa mujer. Y es que la pareja de Montero, el periodista Pablo Lizcano, había muerto de cáncer a los 58 años en 2009.
De toda esa trama espejada, con sus fulgores y sus oscuridades, se desprende La ridícula idea de no volver a verte. Se trata del último libro de Montero, un texto híbrido donde conviven retazos de la vida de Marie Curie pero también detalles autobiográficos, fotografías históricas y personales, reflexiones sobre la pérdida y la intimidad, confesiones, deseos, literatura. El libro acaba de ser publicado en España por Seix Barral pero también en Argentina. Además, Montero es una de las figuras que participarán de la próxima Feria del Libro, que comenzará el 25 de abril.
“Cuando leí el diario fue como encontrar un espejo de aumento sobre mis reflexiones. Además, acabo de cumplir 62 años, estoy en un momento lógico para intentar entender la vida, cuál es el camino hacia la libertad más allá de lo que esperan los otros de ti, intentar ser libre de verdad, algo tan difícil, y ser feliz”, dijo Montero durante una entrevista que dio a el diario El País de Madrid, donde además publica sus columnas cada semana. Y agregó que tampoco se trata exactamente de una suerte de memoria sobre su propio duelo. “Nunca me había propuesto hacer un libro sobre la muerte de mi pareja. Soy muy pudorosa. Mis novelas no tratan sobre temas autobiográficos. He empezado a hablar y escribir cuando el duelo era no sólo mío, sino de todos. No es un libro sobre el duelo, o no solo. Creo que es un libro que celebra la vida, luminoso”, sostuvo.
En otra entrevista, publicada por la agencia Dpa, la escritora reconoció que “escribir una novela es como picar piedra, te cuesta muchísimo” pero que ésta “salió como un torrente”. “De pronto se convirtió en una especie de espejo de aumento en el que podía ver mi vida e incluso la vida de todos, que reflejaba los pensamientos, ideas y preocupaciones que yo había estado masticando en los últimos años”, dijo la autora de libros como La loca de la casa, esa suerte de autobiografía tramada a partir de la pasión de la autora por la lectura, la escritura y la imaginación, una “loca” capaz de transformar un relato banal en una gran historia. De hecho, Montero reconoció que si debiera emparentar su último trabajo a alguno de sus más de veinte libros –que incluyen novelas, relatos, ensayos y recopilaciones de artículos periodísticos– sería a ese sobre la imaginación, escrito en 2003.
“Cuando pierdes a alguien, lo primero que te pasa es que no lo puedes asumir, no te cabe en la cabeza y te parece ridículo y absurdo”, explica sobre el título del nuevo libro. “Una vida ocupa tanto espacio en todos los sentidos, físico, en la memoria, y de repente desaparecemos como una voluta de humo”. De hecho, al recibir la noticia de la muerte de su marido, Marie Curie no lloró pero preguntó, incrédula “¿Pierre ha muerto? ¿Muerto? ¿Absolutamente muerto?” “El dolor puede volverte loco”, afirma Montero. “Marie Curie se volvió loca durante un tiempo. Era una personalidad complejísima que poco tenía que ver con la percepción que deslizó de ella Albert Einstein al asegurar que era ‘muy inteligente, pero también fría como un pez’.”
Entre anécdotas, vivencias y algunas fotografías suyas o de los Curie, la escritora española va desgranando detalles hasta ahora desconocidos sobre esta sorprendente mujer polaca. Pionera en el campo de la radiactividad, Marie Curie fue la primera licenciada en ciencias en la Sorbona, la primera doctora en ciencias de Francia, la primera mujer en recibir un premio Nobel y la única distinguida con dos (Física y Química). Pero fue “sobre todo el tesón, la tenacidad con la que supo sostener su deseo contra todas las circunstancias”, lo que más impresionó a Montero. Y recuerda un apunte de Curie, cuando a los 14 años terminó el colegio y soñaba con seguir estudiando en una Polonia donde, como en muchos países, a las mujeres eso les estaba prohibido. “Ella leía por las noches, porque había oído que las mujeres podían estudiar en San Petersburgo y Francia. Había oído –subraya– casi como una cosa legendaria, como que hay vida en Marte. Y lo consiguió.”
Desde la superación del dolor al apasionamiento, La ridícula idea de no volver a verte suena, según Montero, a un “susurro íntimo y sosegado con alguien”.
TIEMPO ARGENTINO