Un raro fenómeno meteorológico pudo causar el final del Titanic

Un raro fenómeno meteorológico pudo causar el final del Titanic

Por Silvia Pisani
El Titanic se hundió hace un siglo en las heladas aguas del Atlántico Norte y se llevó consigo a 1517 personas. El casco permanece a 4000 metros de profundidad, pero la leyenda de lo que ocurrió en aquella noche trágica navega a toda máquina y con las luces tan encendidas como lo estaban en el buque en el momento en que se topó con el iceberg que lo hirió de muerte.
Uno de los principales estudiosos del naufragio, el historiador británico Tim Maltin, sugiere ahora que una excepcional condición meteorológica -una especie de espejismo en plena noche- hizo poco menos que imposible detectar a tiempo el iceberg asesino que lo mandó a pique .
Los “falsos espejismos” o “espejismos superiores” pueden producirse cuando chocan dos frentes de aire, uno muy frío y otro muy cálido. Su resultado es una ilusión óptica que altera la posición aparente de los objetos. “Es muy probable que los dos tripulantes en el puesto de vigía, en lo alto del mástil, hayan estado viendo, en realidad, un falso horizonte. Eso los habría engañado y les ocultó el iceberg hasta que fue demasiado tarde”, conjeturó Maltin.
El historiador llegó a esa conclusión luego de haber revisado los archivos meteorológicos de la época y de haber verificado que, en el momento del naufragio, el Titanic abandonaba la corriente cálida del Golfo para entrar en el frente frío del Labrador. Esto explica también la razón por la cual otros barcos tuvieran dificultad en advertir a la nave herida o a sus víctimas, afirma Maltin, en diálogo con LA NACION.
La hipótesis de esa ceguera refiere, especialmente, al California, el barco que estaba a pocas millas de distancia y que, incluso, llegó a ver las desesperadas bengalas que el Titanic lanzaba al cielo nocturno. Pero que jamás llegó a captar la emergencia que atravesaba el lujoso transatlántico, que ya por ese entonces se encontraba bajando hasta la superficie helada los insuficientes botes salvavidas.
“Lo que quiero explicar con todo esto -dice Maltin- es que, en realidad, fue una combinación de factores los que e unieron para la tragedia del Titanic. Pero que, en esencia, el último responsable de la tragedia fue el clima. Los vigías y toda la tripulación estaban advertidos de la presencia de icebergs, estaban entrenados para actuar y convencidos de que podían detectarlos a tiempo desde el lugar donde estaban. Lo que ignoraban era que estaban en presencia de un fenómeno de espejismo que los limitaba mucho en su visión. De haberse dado cuenta de ello, habrían disminuido la velocidad y otro hubiese sido el desenlace”, asegura, en diálogo telefónico desde Londres.
Conocido como “el detective del Titanic”, Maltin ha dedicado su vida a estudiar el naufragio y es autor de varios libros al respecto. Su hipótesis sobre el desencadenante climático será expuesta en un documental de National Geographic que se conocerá el lunes, a las 21, por su canal, Nat Geo.
Maltin conoce de las teorías que hablan de fallas en la construcción del transatlántico, pero sostiene que, en esencia, no fueron la causa del naufragio. “El barco cumplía con todos los requisitos de seguridad de la época”, afirma. Eso incluye la concepción de sus compartimentos estancos, criticados porque, finalmente, terminaron inundándose unos a otros, en un fatal efecto dominó que envió el barco a pique.
Maltin sostiene que ése no fue el desencadenante. “El barco estaba diseñado para poder navegar con dos de esos compartimentos totalmente anegados, algo que, de por sí, era difícil que ocurriera. En un colmo de fatalidad, el impacto con el iceberg forzó los mamparos, algo que ya era mucho más inconcebible aún”, sostiene.

Legado
El experto asegura que el principal legado marítimo del Titanic refiere, sobre todo, a las exigencias de seguridad para la navegación en condiciones similares a las que lo llevaron al fondo del mar. “Desde aquella noche, las regulaciones de vigilancia para la navegación en presencia de icebergs son mucho más estrictas y se mantienen hasta ahora”, dice Maltin.
De todos modos, insiste en que el Titanic fue el transatlántico más seguro de su época. “Lo que no puede evitarse es que los accidentes ocurran y hasta las tragedias de esta magnitud puedan repetirse, como por poco no ocurre con el Costa Concordia y su naufragio en el mar Tirreno”, dice.
Contra toda expectativa, no es la laureada película homónima la favorita de Maltin para entender el drama del Titanic. Prefiere, en cambio, A N ight to Remember, filmada en 1958, porque, dice, se ajusta mucho más a lo que sucedió, hace un siglo, en esa noche de la que hoy se habla como si fuera ayer.