Maimónides, el sabio

Maimónides, el sabio

Por Tzvi bar Itzjak
Como les comenté en la columna del mes pasado, junto con un grupo de la Comunidad Bet El recorrimos la España judía. Transitando esos caminos, la ciudad de Córdoba es una cita de honor. Recorriendo sus callejuelas, todo visitante descubre una diminuta plazoleta en la que se yergue la estatua del gran orgullo de Sefarad, la de Rabí Moshe ben Maimón, más conocido como Maimónides. Quiero dedicar estas líneas a difundir su personalidad y su obra.
De pequeña estatura, fue el más grande erudito judío de todos los tiempos. Sus notables contribuciones como filósofo, codificador legal, médico, asesor político y autoridad ética, le permitieron trascender de manera distinguida hasta nuestros días. Supo navegar por mundos paralelos y dispares, sirviendo tanto a la comunidad judía como al pensamiento universal. Este genio tradicionalista e innovador nació en el 1138 en el seno de una educada familia, quienes lo incentivaron al estudio de las fuentes judías y las matemáticas, la filosofía, la astronomía, y la medicina. Cautivado por el pensamiento aristotélico, propuso que la razón no solo era reconciliable con el judaísmo, sino que de hecho era su foco central. El conocimiento del Corán le aportó un beneficio a su propia lógica, siendo un ferviente difusor de un vibrante intercambio con la cultura musulmana y cristiana.

Desafortunadamente, cuando Maimónides tenía 10 años, los almohades ingresaron a Córdoba y presentaron a los residentes judíos tres opciones: conversión, exilio o muerte. Su familia eligió el exilio, emigrando a Marruecos. Unos años más tarde se establecieron en Egipto, donde vivió hasta su muerte.
Fue uno de los más prestigiosos médicos de su época, y uno de los más prolíficos escritores de tratados científicos. Pero sus dos obras maestras fueron la Mishné Torá (la segunda Torá) y la Guía de los Perplejos.
La Mishné Torá fue el primer código integral de ley judia. De manera enciclopédica, con una considerable atención intertextual y una brillante estética literaria, Maimónides organizó el libro con tópicos sistemáticos escritos en un hebreo claro y conciso, permitiendo popularizar la normatividad, cosa que modificó para siempre el panorama del pensamiento hebreo. A diferencia de su obra anterior, la Guía de los Perplejos pretende llegar a un público erudito. Escrito en lengua árabe (el idioma de los pensadores de la época), denota su preocupación sobre que las representaciones antropomórficas de Dios expresadas en la Torá puedan llevar a tales estudiosos a incompatibilizar los textos clásicos con la razón (de ahí la perplejidad). Por eso Maimónides buscó demostrar en este texto que las dos visiones deben coexistir, enseñando que las descripciones bíblicas de Dios son alegóricas y tienen la intención de ayudar a los seres humanos a comprender mejor las cuestiones más trascendentes.
Maimónides falleció en el 1204. Acorde a su deseo, fue enterrado en la aldea de Tiberíades, Israel. En su tumba reza la frase “Del Moisés (bíblico) al Moisés (Maimónides) no hubo otro Moisés”.
En esta visita a Córdoba, recreamos una leyenda urbana que dice que debes tocar su pie que brilla como el bronce. Eso garantiza volver a visitar la encantadora ciudad.
CLARIN