Carlos Felice: “el argentino es un hombre de a caballo”

Enero 5, 2015

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Por Daniel Mancini
Aquello que agita el temor y lo masifica fue, en un tramo aún fresco de la historia, un elemento socializador, un aval de presentación sutil que ahora se desliza desde la sonrisa hasta la postura de Carlos Felice, el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y Presidente de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT). Comprender el significado de la calle era adherir a una sensibilidad accesoria muy similar a la intuición. En todo caso, ha sido la posibilidad de multiplicarla. Carlos, cuando camina o se expresa, denuncia esa herencia feliz. “Mi viejo y yo nos dormíamos escuchando por Radio Rivadavia un programa a las 11 de la noche que hacía un locutor, informando los resultados de las carreras y hablando de jockeys como el Chato Centeno o Eduardo Jara. Esa voz fue mi verdadera canción de cuna y, quizá, era la de Leopoldo Costa (formidable profesional), en una época (segundo lustro de la década del ’70) donde hubo jinetes y cuidadores excepcionales”, recuerda Felice. Carlos es, entonces, desde su presentación y su trato cuidado hasta sus rasgos profesionales (es abogado, especializado en Derecho Laboral y cooperativismo), la consecuencia de una cultura que veneraba el proceso cualitativo del esfuerzo como único camino para lograr un objetivo ético, económico y social.

Crisis
“El turf se volvió aristocrático y conservador, a partir de un modelo que está totalmente concentrado en el slot. Esto ha convertido en un hecho secundario al hipódromo, lo que nos llevó a desarrollar un trabajo diferente en Santa Fe para lograr que el turf vuelva a ser popular. Así, creamos un concepto de actividad hípica distinta, con un formato de show que tiene situaciones similares a los eventos estadounidenses, mediante los cuales transmitimos un menaje para mostrar que existe un turf alternativo”, dice Felice, adelantando un tema medular. El razonamiento se insinúa transitivo: una sociedad anterior, incorporó al turf como una disciplina masiva. Luego, sus giros, sus cambios, apor¬taron una tecnología que ha suplido la identidad y la pertenencia hacia la actividad. Aquí es donde sucede la pericia ejecutiva de Carlos pues, con un criterio abarcativo trasladado a las entrañas de la Argentina, cambió el paradigma: las carreras son la parte central y vital del evento, pero ese evento no es sólo carreras. De todos modos, la depresión del sistema sigue siendo vigorosa.
“El turf en el interior del país desplaza al negocio del slot, que no permite el fomento de la actividad nacional por parte de los hipódromos centrales. Así, los clubes organizadores de carreras hacen lo posible por sobrevivir, pero la crisis del turf es muy fuerte en los últimos 20 años: hipódromos cerrados y dificultades en los metropolitanos donde, solamente, es superavitario Palermo, debido a que conforma otro tipo de negocio. San Isidro y La Plata están sostenidos por un subsidio de la provincia de Buenos Aires y han quebrado varios Jockey Club. Por caso, al de Mendoza lo sostiene el Instituto Provincial de Juegos y Casinos, en Tucumán interviene la Caja Popular, en Rosario la Sociedad Municipal en combinación con el Estado, etc. De los clubes organizadores, quedan en pie los de Río Cuarto, Gualeguaychú, Santa Fe (que es una empresa autogestionada) y después las pistas cuadreras. La disciplina es deficitaria porque no se sustenta por sí misma y tampoco hay una política entre los actores sociales y el Estado para gestionarla correctamente”, amplía el referente de la UTTA.

País
-El caballo tiene valores culturales antes que deportivos…
-No hay nada más federal que el turf y esto se palpa recorriendo la patria grande, porque nada es más federal y cultural que el caballo, Para el gaucho, es una herramienta de trabajo y en algunos minifundios, sigue siendo el que empuja el arado para trabajar la tierra.
El caballo está muy presente en la sociedad y en nuestra cultura es fundamental, desde las montoneras hasta las luchas por la Independencia. El caballo es un animal casi doméstico, un ser con el cual se comparte la vida cotidiana. Esa pasión todavía se vive en el Interior y se siente cuando un animal gana una carrera. No incide el dinero, el premio, valen los sueños concretados tras ese triunfo y los dueños, empleados y allegados al caballo se abrazan como si hubieran hecho un gol en la final de un campeonato.
¿Por qué la actividad es deficitaria?
-En el turf no da la ecuación económica porque tiene una fuerte carga tributarla y la dirigencia ha pensando más en su destino que en proponer una legislación nacional que permita un desarrollo consistente. Por ejemplo, Uruguay tiene una política muy clara respecto del turf, como ocurre en los países de Europa, debido a que es una industria en todo concepto: genera puestos de trabajo, mano de obra no calificada que tiene inclusión social, crea riqueza y es una actividad multiplicadora de oficios, porque detrás de cada caballo hay ocho o nueve familias que viven de ese animal. No sólo hablamos de carreras cuando nos referimos al turf. Lo valioso es, también, todo lo que produce como actividad económica.
-¿Cómo funciona el mercado interno?
-Observo un error grave en la defensa de intereses que son colectivos porque, en definitiva, si no interviene el Estado, son los intereses personales los que predominan. Por eso existe la falta de un mercado interno sólido, que es un concepto elemental debido a que, para lograr el desarrollo de cualquier industria, se debe fortalecer ese mercado. Aquí se piensa más en la venta hacia el exterior que en el mercado propio.

Medio
“La relación de OSPAT con el deporte tiene como idea editorial la prevención y promoción de actividades para evitar factores de riesgo que condicionan a la niñez y a la juventud. Esta es una época donde los actores sociales deben entrometerse para reconocer qué significa una sociedad y cuál es su sentido. Hay valores que deben recuperarse y el deporte es ideal para sacar a un niño de la calle, porque un chico no tiene que estar pidiendo, tiene que estar jugando con una pelota”, comenta Carlos y profundiza sobre la concepción vincular de OSPAT con la comunidad. “Nosotros apoyamos mucho las disciplinas amateurs y las clínicas que realizamos con temáticas de este tipo, son muy exitosas. El deporte permite recuperar la esperanza respecto de una sociedad diferente pues hay mucha incertidumbre, mucha expectativa existencial. El comentario amplio es que está todo mal, que no vale la pena el esfuerzo, a lo que se suma la inseguridad y la pérdida de valores. Por el contrario, los atletas que se han consagrado a nivel mundial en especialidades amateurs, lo han logrado mediante el sacrificio y el esfuerzo. El deporte permite que se compartan valores como la solidaridad, la participación, la inclusión y el honor. El compromiso de competir con honor es prioritario”.
OSPAT esponsorea disciplinas y realiza acciones que corresponden a su editorial de pensamiento, ya que ha vuelto a instalar como principio y elemento de elección para un patrocinio, una idea atractiva y eficaz que ha revitalizado el camino para conseguir un objetivo. Felice explica. “Decidi¬mos el esponsoreo tras observar la dedicación y el compromiso. Buscamos deportes que no impliquen un reconocimiento tan popular por un hecho simple: parece una exageración lo que gana un jugador de fútbol, aunque supongo que esos montos serán los correspondientes. Para alguien con un trabajo regular, son contratos desmesurados. En un país en crisis como la Argentina, esto genera una fractura en la proyección del individuo como persona, cuando se quiere ser rápidamente Messi o un jugador de primera división, sin esforzarse todos los días para llegar a ser lo que se quiere. Por eso fomentamos la otra actividad, la que apunta no al reconocimiento económico, sino a la consideración del esfuerzo y el compromiso. En definitiva, todo lo que establece el desarrollo completo del ser humano. Tenemos muchos atletas que patrocinamos, sobre todo cuando comienzan su carrera, y tratamos de apoyarlos para que puedan convertirse luego en profesionales.
Llevamos a cabo un programa que se llamó ‘En el lugar del otro’, desarrollando, entre varios ítems, todo lo que rodea al caballo en forma terapéutica (por caso, la equinoterapia), luego consiguiendo bicicletas para que un grupo de invidentes participen de las olimpíadas especiales, más tarde construyendo galpones para realizar saltos ecuestres junto al cerramientos de las pistas y, tras esto, implementamos un trabajo muy interesante en el hipódromo de Las Flores, en Santa Fe, que se llamó ‘Colón en tu barrio’, con 300 chicos de hasta 12 años de lugares periféricos. Ese hipódromo tiene un predio muy grande que rodea la pista y, en el centro, los entrenadores de las divisiones inferiores de Colón, coordinaron a los equipos infantiles de los barrios que juegan la liga santafesina y que no están inscriptos oficialmente, ya que son asociaciones vecinales. Fue algo muy lindo de vivir, muy alegre. El deber que tenemos como individuos es el de preguntarnos qué podemos aportar desde lo social para reconstruir lo que está roto. Esto obliga volver a poner a la persona en el centro de la acción”.

Éxito
-¿Cómo es la relación con World Eleven?
-Es gente muy profesional que nos ha permitido llevar todas nuestras ideas a la práctica. Tuvimos una experiencia magnífica el año pasado en el parador CR de Pinamar, donde logramos coordinar trabajos con mucha empatia mediante la capacidad de ejecución de la empresa. Ya lo habíamos hecho en otras temporadas con Colón de Santa Fe, así que aumentamos la relación. WE tiene un notable manejo del marketing y eso para nosotros es clave, porque nos permite llevar ideas y conceptos a la práctica. Este verano, estaremos nuevamente en Pinamar y nos sumaremos a las acciones de World Eleven en Mar del Plata, donde tenemos una buena cantidad de afiliados, porque OSPAT es una obra social con fuerte presencia nacional, cuyo destino turístico es Mar del Plata. Aprovecharemos, entonces, para promocionar las clínicas y todas las actividades que preparamos”
SPORTS AND ECONOMY

Carlos Felice

Carlos Felice es abogado, político y dirigente sindical. Es el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y también Presidente de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT). Impulsor reconocido de la restauración de la actividad del turf a nivel nacional, extiende su promoción a todo el territorio argentino reivindicando condiciones más justas para todos los trabajadores de la actividad.

http://www.carlosfelice.com.ar

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