Cinco clichés biográficos de Twitter que se deben evitar

Cinco clichés biográficos de Twitter que se deben evitar

Por Lucy Kellaway
Boris Johnson no tiene comentario alguno. Warren Buffett sólo tiene el título de su cargo. Sir Richard Branson declara que es un “Aventurero con una aversión a las corbatas y un individuo que busca sensaciones, que cree que las ideas se pueden volver realidad. También conocido como Dr. Yes @virgin!”
¿Cuál es la mejor forma de describirse a uno mismo en Twitter? Esta pregunta surge a partir de una crisis sobre mi perfil biográfico en el sitio web de “microblogging”. Hasta el último jueves decía: “Columnista en el FT, entre otras cosas,” pero entonces alguien me comentó que “entre otras cosas” no era muy informativo y un poco pasivo-agresivo, y que ‘en’ no era la preposición correcta.
Para entender cómo hacerlo mejor, he estado estudiando algunos de los 230 millones de ejemplos de este género literario desafiante, en el cual tienes que identificarte y tentar a los demás a seguirte usando 160 caracteres. El perfil que más me gusta es el de David Baddiel, que simplemente dice “Judío”. Lo considero inteligente, correcto, chistoso y fácil de leer. Lo copiaría, sólo que “Gentil” no suena igual.
También admiro lo que escribió Bill Gates: “Compartiendo lo que estoy aprendiendo de mi trabajo en la fundación y mis otros intereses …” Esta declaración es sencilla y seria y te deja saber lo que puedes esperar de sus tuits. Pero de nuevo en mi caso no funcionaría porque no tengo una fundación, y no puedo usar la palabra “compartir” ya que no soy estadounidense.
Sin embargo, mi investigación ha revelado cinco clichés biográficos de Twitter que deben ser evitados.
Primero la sintaxis. Oraciones cortas. Imaginativas. Totalmente irritantes. Anne-Marie Slaughter acaba con: “Madre. Mentora. Sibarita. Conservadora de la política exterior”. Al menos usa mayúsculas. Arianna Huffington prescinde de éstas y termina su perfil con “madre. hermana. defensora de los zapatos sin tacón. evangelista del reposo”.
Estos dos esfuerzos demuestran tres cosas adicionales que se deben evitar. Una es mencionar a la familia. Una gran cantidad de personas dicen que son padre/esposo/hermana/primo tercero, etc., lo cual es totalmente incomprensible. El propósito de los perfiles biográficos es ayudar a diferenciar a los que los escriben, y realmente casi todo el mundo tiene una relación familiar. Al escribir “papᔠtal vez intentan decir “Yo amo a mi familia”. Pero todos estamos genéticamente dispuestos a hacerlo, y en cualquier caso un perfil de Twitter no es el lugar apropiado para este tipo de declaraciones.
Los clichés biográficos deben contener una lista de pasatiempos combinados con denominaciones familiares: “Esquiador cocinero triatleta padrastro”. Desgraciadamente, hay una regla a seguir con respecto a los intereses: cuando uno los lista invariablemente parecen aburridos, aun cuando son “interesantes”. El jefe de tecnología de Cisco escribe: “Amo el arte, la fotografía, el Haiku y la comida : )”. El Haiku fue un intento valiente, pero no ayuda.
Este tipo de excentricidad artificial es el cliché más grande de Twitter. Yo culpo a Stephen Fry por dar un mal ejemplo a sus 6 millones de seguidores con “Príncipe del Traje de Baño”. Él puede ser príncipe de lo que quiera, porque es Stephen Fry. Arianna Huffington casi queda bien con respecto a su fetichismo con los zapatos sin tacón, pero la mayoría de nosotros no somos increíblemente locos o extravagantes y no debemos intentar forzarlo en 160 caracteres.
Sin embargo el cliché que tiene menos sentido en un perfil es “Mi punto de vista”. Muchas compañías animan a su personal a escribirlo aunque la mayoría de los abogados aseveran que no hará ninguna diferencia en un tribunal. Y porque todos sabemos que no tiene sentido, el resultado es un conjunto de chistes predecibles: “Mi punto de vista (aunque alguien ya lo dijo mejor que yo).” “Todos los puntos de vista son prestados.”
Hay dos cosas que podríamos asumir que son malas, pero que en realidad funcionan bien en un perfil biográfico. La primera es la venta flagrante. Colocar en tu perfil un enlace a la página web de Amazon donde se puede comprar tu libro o usar la cubierta de tu libro como la foto de tu perfil no es muy elegante, pero tiene una honestidad salvaje que admiro.
La segunda es convertir todo este proceso en un chiste. El perfil del actor Hugh Bonneville me hizo reír: “Tuitea de la misma forma en la que quieres que te tuiteen”. El problema con los chistes es que deben ser chistosos. Si yo fuera Rosa Monckton, antigua confidente de la Princesa Diana, lo intentaría de nuevo. Su descripción dice: “Champaña es la respuesta. La pregunta es más difícil de describir”.
Entonces, ¿dónde quedo yo en todo esto? Si no puedo usar pasatiempos, familia, excentricidad u oraciones cortas, y no tengo un libro que vender y no se me ocurre un chiste, tengo pocas opciones.
Después de pensarlo –y teniendo en cuenta que el objetivo de mis tuits es dirigir a la gente a FT.com– he escrito un nuevo perfil. Dice “Columnista del Financial Times.” Aunque no refleja todas las horas que trabajé para redactarlo, estoy satisfecha. Cumple con su trabajo.
EL CRONISTA