Carlos Felice: “es necesario un recambio de los responsables de esta realidad”

noviembre 20, 2013

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Por Norberto Laterza
El secretario General de UTTA se quejó por la falta de apoyo de las instituciones. Reclamó que se implemente un simulcasting federal.
Carlos Felice Fioravanti revolucionó lo que hasta el año pasado sucedía en el turf del interior, que en ese momento sólo organizaba reuniones aisladas y carentes de mayor interés salvo en ocasiones en que se realizaba la fiesta anual de cada centro turfistico. Nacido el 3 de Febrero de 1962, el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines, UTTA, le dio una nueva tónica a la hípica provincial enmarcándola en una verdadera fiesta que fue un imán indudable para la gente no sólo aficionada a los caballos de carrera sino también a muchos que no habían entrado nunca a un hipódromo.
Su título de abogado y Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social, amén de ser el presidente de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf, Ospat, le dieron suficiente aval como para intentar cambiar algo desde Santa Fe, su provincia, extendiéndose para todo el país.

¿Cómo llegaste a la actividad hípica?
Ingresé siendo muy niño, mi padre era aficionado a los caballos, y me llevaba a los asados del stud de don Carmelo Tonolis, recién había aprendido a caminar pero ese mundo de corceles imponentes, briosos y distinguidos que me fascinó como una historia interminable. Vivo en Santa Fe los fines de semana y en Bs As de lunes a viernes.

¿Qué fue lo que te movió a participar activamente de esta industria?
Las pérdidas, los despojos, la destrucción, los derechos perdidos de aquellos trabajadores que se desempeñaban en hipódromos en los cuales habían crecido como Rafaela y Paraná y se cerraban, para convertirse en barrios privados, supermercados o Cancha de Golf. En Santa Fe el profundo sentido de pertenencia de los empleados y obreras del Jockey Club, esa visión de trascendencia, de misión, de servir una causa, ante la adversidad (inundación), ante la negación, ante la negligencia (quiebra) peleando para seguir siendo dignos al tener trabajo. De allí nuestro emblemático deseo de hipódromos abiertos. Una mirada de integración e inclusión social, que implicaba visibilidad de escenarios provinciales que desde el ámbito metropolitano se ignoraban. Fiestas absolutamente populares, masivas, con concurrencia de distintas generaciones que se unían en disfrutar de las carreras de caballos.

¿Cuáles son los principales proyectos?
Nosotros trabajamos sobre planificaciones no sobre discursos, ni pedidos, ni rezos. El simulcasting federal entre diferentes escenarios del país es posible e imprescindible para la continuidad de la actividad. Falta inversión en tecnología pero la voluntad de implementarlas está en la gran mayoría de los Jockey Clubes provinciales. Un simulcasting alternativo y complementario no sólo desarrollaría una actividad sustentable en nuestros circos hípicos de la Patria grande, sino que además nos los destetaría de los autodefinidos “máximos”. El mejoramiento y perfeccionamiento en diversos aspectos que empezamos alcanzar en un plazo de cinco años para erigir el Nuevo Hipódromo de Las Flores, como un circo hípico importante con la gran ventaja comparativa de una excelente ubicación estratégica. También la necesidad de legislaciones provinciales que fomenten y reconozcan la actividad hípica, no solamente desde el aspecto lúdico sino integralmente como una industria de gran impacto económico y laboral (incluyo reforma tributaria para hacer más atractivo apuestas). El reconocimiento y registración de los trabajadores de la industria del caballo, es imposible que en 2013 haya seres invisibles para la Seguridad Social. El empleo informal es un pretexto de quienes lucran para sí, sin responsabilidades y con un gran perjuicio social. El mejoramiento de la calidad de vida y la accesibilidad a servicios sanitarios y sociales de esos mismos trabajadores que todos los días del norte al Sur del país, permiten que haya espectáculos hípicos y festividades y pasión en cada encuentro, en cada reunión, fuera donde fuera, un historial de fidelidad hacia el turf y ayudando en lo posible a más Hipódromos o pistas de carreras que estén en actividad.

¿Qué ayuda recibiste de los sectores de la actividad hípica, criadores, propietarios, hipódromos centrales y del interior, etc.?
Ninguna, hay una gran resistencia de un núcleo de poder fáctico que hace décadas maneja la actividad. Solo los Criadores nos han acompañado en nuestros eventos y están permeables a nuestra visión y muy amplia en casi todos los hipódromos provinciales. Tenemos dos países en el turf y eso es lamentable.

¿Te sentiste frustrado en tu intención?
A mí no me decepcionan, no se trata de mí individualidad, soy una expresión dirigencial o si querés un instrumento, una herramienta. Pero para muchos es una tremenda sensación de injusticia. No era una utopía la Copa UTTA. Era una fórmula que funcionaba, que brillaba con luz y fuerza propia. Un recuerdo cálido que compromete a hacer un turf distinto a la máquina de impedir. El gran interrogante es si les interesa un turf federal, de mística, de alegrías populares, de batallas de supervivencia, o es mejor, como está sucediendo, no contar la verdadera historia y así creer que no sucedió.

¿Es decir sentirse dueños de la actividad?
El turf no tiene dueños, es de cada uno de los aficionados comprometidos con su hípica, que confraternizan y se entretienen. Los calificativos que se le hacen son liberales, especulativos. Algunos dicen que por un lado va el corazón caliente y por otro el pensamiento frío. Pero es falso, el turf se siente en el estómago y en las arterias y esto no borra la razón de que debemos enfrentar enormes agravios y desafíos. Con amor y con la instrumentación de una política social de diálogo y construcción con entrega, con el acompañamiento del pueblo se deben cambiar paradigmas y dirigentes que le han hecho mal al turf. Es necesario un recambio de los responsables de esta cotidiana realidad. Los sueños colectivos tienen la particularidad de perdurar por muchos años. Es imprescindible interpretar ese pensamiento colectivo y convertirlo en causa, de allí surgirán las imprescindibles transformaciones que requiere la actividad y que esta dirigencia debe tener en claro, abrirse al mundo, la incidencia del juego en la industria, una reformulación integral de las programaciones, la alternancia con las necesidades del mercado interno, la igualdad de oportunidades con otros juegos de azar serían un buen inicio, pero sólo el comienzo.
REVISTA PALERMO

Carlos Felice

Carlos Felice es abogado, político y dirigente sindical. Es el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y también Presidente de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT). Impulsor reconocido de la restauración de la actividad del turf a nivel nacional, extiende su promoción a todo el territorio argentino reivindicando condiciones más justas para todos los trabajadores de la actividad.

http://www.carlosfelice.com.ar

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