A 50 años de su muerte, describen a Marylin como feminista y bisexual

A 50 años de su muerte, describen a Marylin como feminista y bisexual

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Por Juana Libedinsky
Marilyn Monroe quedó en la cultura popular como la arquetípica rubia de Hollywood, sueño erótico de todo hombre con sangre en las venas y, en última instancia, víctima del sexo masculino. Pero resulta que, paradójicamente, tenía a la vez rasgos de chica muy, muy lista, era protofeminista y le gustaban las mujeres.
El polémico argumento no viene de parte de cualquiera dispuesto a lucrar con la marylinmanía que se espera por el 50 aniversario de su muerte, la semana próxima. Lois Banner, la autora del flamante libro Marilyn, the Power and the Paradox (Marylin, el poder y la paradoja), profesora de la Universidad de California del Sur, es una de las fundadoras de la disciplina de la historia de las mujeres y figura clave dentro del llamado feminismo de la tercera ola. Gracias a sus credenciales, tuvo acceso a personas íntimas a Marilyn que no habían hablado hasta ahora y a fuentes y documentos privados que no habían sido descubiertos.
Banner explicó su tesis a LA NACION: “Para mí, Marilyn es representativa de la tercera ola del feminismo, que hizo pico en los 80 y 90. Esta nueva generación de mujeres, de las cuales Madonna es muy representativa, apoyaban los derechos de las mujeres, pero a diferencia de sus antecesoras en el movimiento, argumentaban que las mujeres podían ganar poder y control exhibiendo sus cuerpos y actuando acorde a sus impulsos sexuales”. De más está decir, exactamente cómo hizo Marilyn. En su lucha por la fama, Marilyn tuvo affaires con cada agente, periodista, productor y ejecutivo de estudio cinematográfico que podía servirle, para luego pasar a Di Maggio, Arthur Miller, los hermanos Kennedy, Sinatra y la mafia.
Banner puede sostener con su investigación algo que desde hacía tiempo que se murmuraba: que Monroe tuvo también una relación con su profesora de actuación, Natasha Lytess, que estaba presente siempre en los sets de filmación. “Deseaba a las mujeres, tenía relaciones con ellas y estaba preocupada de ser lesbiana por naturaleza. ¿Cómo podía serlo ella, que era la diosa del sexo heterosexual? ¿Por qué nunca pudo tener un hijo? La Marilyn adulta se consumía por estas preguntas”, escribió Banner en un adelanto para el matutino británico The Guardian, que desató una serie de respuestas indignadas.

-¿Por qué era importarte destapar esta faceta?
-Consideré importante identificar su bisexualidad porque es fundamental que la gente entienda las complejidades de la naturaleza humana, y que aún el gran símbolo sexual heterosexual podía tener una orientación sexual compleja. Por la profundidad de mi investigación, es muy difícil acusarme de no estar contando la verdad, aunque haya gente a la que no le haya gustado, posiblemente por cuestiones de homofobia.
Benner subraya, asimismo, la inteligencia de Monroe y cómo usaba la imagen de rubia boba como quien usa la de un payaso porque le convenía para su carrera. Incluso en el libro cuenta que con los Kennedy discutía y conversaba fascinada por la política. Y tenía posiciones fuertes sobre autores como Hemingway, de quien le disgustaba la forma en la que construía personajes rudos y agresivos para que fueran masculinos. “Esos hombres recios son enfermos. Ni siquiera son recios. Le tienen miedo a la gentileza, la suavidad y la belleza. Siempre quieren matar a alguien para probarse a sí mismos”, sostuvo Monroe en una discusión con un periodista de la época que Benner cita.

-¿Qué otros rasgos de Marilyn la muestran como una feminista anterior al movimiento?
-Marilyn se consideraba a sí misma una mujer profesional; fundó su propia compañía para producir sus films, un acto muy independiente para una mujer en el Hollywood de 1950; se identificaba con la clase trabajadora, era muy progresista en su ideología política y apoyaba al movimiento de libertades civiles; y luchó contra los potentados de Hollywood que la trataban de tonta. Sobre todo, me saco el sombrero ante su valentía en declarar el abuso sexual que sufrió de niña. Este fue un tema fundamental para el feminismo de 1970, pero en la década del 50 las víctimas del abuso en general eran responsabilizadas por lo que había pasado.

-¿Cuál es la imagen de Marilyn que debería quedarnos?
-Que era una mujer inteligente y sensible que luchó para conseguir el sueño americano de superar la pobreza y discapacidades (era disléxica, bipolar y tartamuda) para llegar al éxito profesional. Tenía las herramientas, pero al final no supo cómo usarlas.
LA NACION