Dos décadas de innovación tecnológica en reseñas

Noviembre 8, 2011

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Por Walter Mossberg
ace 20 años, en octubre de 1991, empecé a escribir estas columnas de tecnología personal con el propósito de reseñar computadoras y otros productos digitales para los consumidores comunes y corrientes, usuarios promedio que no son expertos en tecnología. Desde entonces, el panorama ha cambiado como el día y la noche. Los aparatos digitales, en aquellos tiempos diseñados por expertos para expertos, se han convertido en parte esencial de nuestras vidas y son mucho más fáciles de usar.
Y el ritmo del cambio es asombroso.
En 1991, la mayoría de las computadoras personales no tenía una capacidad integrada de audio más allá de emiti un “bip”. La mayoría carecía de la habilidad para comunicarse con el mundo exterior, incluso vía un módem lento por conexión telefónica. Internet no era algo que todo el mundo usaba. Los motores de búsqueda y las redes sociales ni siquiera existían.
Los celulares eran grandes ladrillos usados por pocos y no había nada que se pareciera remotamente a un teléfono inteligente. Las cámaras digitales para consumidores estaban en etapa inicial, costaban una fortuna y tomaban fotos monocromáticas. Los reproductores de música digital y cámaras de video digitales, los lectores de libros electrónicos y las computadoras tipo tableta eran pura ciencia ficción.
Por esto, esta semana, he decidido recordar algunos de los productos que revolucionaron el mundo tecnológico y que aparecieron en esta columna a lo largo de las últimas dos décadas, catapultándonos desde el paisaje primitivo de aquellos tiempos al mundo digital e interconectado actual. Esta lista es una mera muestra; puede que la suya sea diferente. También, dado que escribo para el consumidor promedio, este recuento se inclina hacia los productos para el consumidor.
El teléfono de bolsillo: En enero de 1992, proclamé el MicroTac Lite de Motorola como el primer celular que uno podía llevar cómodamente en el bolsillo. Era el primero que pesaba menos de 250 gramos y tenía un grosor de “sólo” 2,5 centímetros, casi el triple que un teléfono inteligente delgado de hoy en día. Costaba entre US$1.500 y US$2.000.
America Online : En mayo de 1992, califiqué el poco conocido servicio de Internet America Online como el mejor en Estados Unidos. Era mucho más pequeño que sus rivales del momento en el país, CompuServe y Prodigy, pero el uso de una interfaz estándar lo hacía más atractivo.
El módem más rápido: Si bien hoy en día apenas se les reconoce mérito, el módem externo de conexión telefónica fue un elemento crucial a la hora de conectar las computadoras en todo el mundo. En junio de 1993, recomendé el Sportster, un popular modelo fabricado por U.S. Robotics y que se vendía en EE.UU. por US$200. Su velocidad: 14.400 bits por segundo. Compararlo con una conexión de banda ancha de ahora es como comparar una bicicleta con una locomotora.
La cámara digital en color: En 1994, reseñé una de las primeras cámaras digitales en color para consumidores que no costaba demasiado. Era la Apple QuickTake100 y almacenaba hasta 32 tomas por US$700.
Windows pulido: La Macintosh de Apple popularizó la interfaz gráfica para el usuario a partir de 1984 y Microsoft siguió su ejemplo el año siguiente con una versión básica de su sistema operativo Windows. Pero, en 1995, Microsoft alcanzó a una Apple alicaída con su Windows 95 y el triunfo de la interfaz gráfica fue indiscutible.
El navegador de la web: Internet llevaba unos años en funcionamiento, pero en 1993 me quejé de que aún era difícil para los usuarios comunes y corrientes. Todo eso cambio con la llegada del World Wide Web y el navegador. En enero de 1996, declaré a Netscape como el campeón de los navegadores, prefiriéndolo sobre Internet Explorer, de Microsoft.
El mundo en una mano: En marzo de 1996, bauticé el nuevo Palm Pilot como la primera computadora que cabía en una mano. “Puedo imaginarme incorporando este aparato en mi vida diaria”. Donde el Apple Newton y muchos otros fracasaron, la pequeña Palm logró crear un aparato que hizo que los Asistentes Digitales Personales (PDA por sus siglas en inglés) se convirtieran en el producto del momento y prepararan el camino para la aparición de los teléfonos inteligentes.
La laptop delgada: En 1998, Sony fijó el estándar para las computadoras portátiles ligeras y delgadas con su Vaio 505, un milagro de US$2.000 que venía con un teclado decente. Inspiró muchas a lo largo de los años.
La computadora sencilla: También en 1998, la atribulada Apple sacudió el mercado de PC con su iMac, una computadora de escritorio colorida, rápida y de una sola pieza, que se instalaba en cuestión de minutos y estaba lista para navegar por Internet. Yo la describí como “la computadora personal de escritorio más cool que he usado hasta ahora”.
Grabador de video digital: El año siguiente, dediqué mi columna a dos grabadores de video digitales, incluyendo el TiVo, que evolucionó hasta convertirse en un verbo en inglés. Estos aparatos revolucionaron la forma de ver televisión.
Google: En 2001, recomendé Google no sólo como el mejor motor de búsquedas en Internet sino también como “el sitio web más útil en general”.
El iPod: Ese mismo año, Apple cambió para siempre la industria de la música y su propia fortuna con el iPod, que entonces costaba US$400 y almacenaba 1.000 canciones en un aparato del tamaño de una baraja de cartas. Arrasó con todos sus competidores.
El teléfono inteligente: También en 2001, Handspring, una compañía dirigida por los fundadores de Palm, presentó el Treo 180, que yo declaré como el primer híbrido decente de PDA y teléfono. Luego, los Treos, vendidos por Palm, compitieron contra el BlackBerry, que también incorporó la función telefónica, pero que seguía viéndose principalmente como una herramienta de uso corporativo.
Música legal: En 2003, Apple inauguró su tienda de música iTunes, que ofrecía a los consumidores una plataforma sencilla y asequible para comprar canciones. Nuevamente, revolucionó la industria de las discográficas.
El iPhone: En junio de 2007, Apple incursionó en el negocio de la telefonía con su iPhone, que puso una potente computadora en las manos de los consumidores. Su gran innovación fue su interfaz que funciona con gestos “multitoque” de los dedos.
El libro electrónico: Hubo muchos intentos fallidos de libro electrónico, pero a fines de 2007, Amazon presentó el Kindle, que finalmente llevó los libros a la era digital.
Android: En octubre de 2008, la empresa estadounidense de telefonía celular T-Mobile y Googlelanzaron el G-1, el primer teléfono inteligente en utilizar el sistema operativo Android, actualmente la plataforma más popular en el mundo y el principal rival del iPhone.
El iPad: Muchas compañías han intentado y fallado a la hora de crear una computadora tipo tableta exitosa. En abril de 2010, Apple lo consiguió con el iPad, que ha abierto la puerta a la creación de un mar de aplicaciones, la aparición de múltiples competidores y una nueva categoría de aparato digital.
Doy las gracias por la oportunidad de haber podido reseñar tantos productos fascinantes y también por su atención por leerlas
LA NACION

Carlos Felice

Carlos Felice es abogado, político y dirigente sindical. Es el Secretario General de la Unión de Trabajadores del Turf y Afines (UTTA) y también Presidente de la Obra Social del Personal de la Actividad del Turf (OSPAT). Impulsor reconocido de la restauración de la actividad del turf a nivel nacional, extiende su promoción a todo el territorio argentino reivindicando condiciones más justas para todos los trabajadores de la actividad.

http://www.carlosfelice.com.ar

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